2. El primer beso

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Todo empezó de una forma en que nada hacía ver que el día acabaría como acabó.

Bueno, pues como ya había avanzado ambos colaborábamos en el mismo trabajo siendo yo, superior suyo y responsable de todo el personal y la operativa del centro de trabajo.

El día de antes había estado hablando con el coordinador y jefe de zona, midiendo el potencial de los trabajadores y determinando que ella poseía un alto potencial para ir ascendiendo y ganando puntos dentro de la empresa. (Aclaremos que en este punto no había ocurrido absolutamente nada entre nosotros más haya de algún comentario sin más).

Ambos acordamos hablar con ella al día siguiente para plantearle un traslado en busca de una mejora de su posición en la empresa en pos de una formación en otro centro de trabajo y a su vez ir cogiendo un poco más de responsabilidad pues en lugar donde iría tenía menos personal y carecía de figuras responsables por lo que se le abríamos las puertas a ello.

Ese misma mañana, decidí hablar con ella antes de que llegase el jefe de zona pues, en el tiempo en que llevábamos colaborando se había ganado mi confianza con trabajo y esfuerzo (puntualizo aquí que me encantaba “llamarla” a hablar pues se ponía muy nerviosa, mostrando una especie de miedo/respeto que en ningún momento e intentado imponer ni a ella ni a nadie).

Al llamarle y explicarle la situación… todo saltó por los aires pues lo primero que entendió es que me la quería quitar del centro en que colaborábamos como si no valiese para nada (como trabajadora/compañera me la llevaría al fin del mundo a mi lado), la reacción fueron lloros, enfado y malas palabras, muy y muchas malas palabras.

Una vez pasado el sofocón por su parte, con el jefe de zona, parece que lo entendió y al finalizar el turno para relajar un poco la situación y como “festejo” decidí invitarla a ella y a otros compañeros a tomar algo y descargar un poco de tensión a base de cerveza fría.

Fue una tarde larga en la que poco a poco nos iban abandonando el resto de compañeros, todo eran miradas comprometedoras, uno roces de mano inocentes mientras comíamos y bebíamos, la tarde transcurría así hasta que todos nos abandonaron y quedamos los dos solos y ahí, ahí, llegó el que puedo decir que es el momento más feliz en los últimos 10 años, ese primer beso, esa pasión y esa fuerza con la que unimos nuestras bocas… no la olvidaré nunca.

Podría seguir escribiendo y narrando todo lo que aconteció esa noche pero… prefiero reservarlo para nosotros dos, mi corazón y mi cabeza, me refiero.

Continuará…

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