5. La relación se iba afianzando

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Llegó el momento de conocer a sus padres. Ella siempre me dijo que la relación con su madre era “un poco tensa”, las comparaciones entre ella y su hermano siempre estaba ahí.

Su hermano tiene un buen trabajo y todo lo que hace está bien hecho para su madre, mientras que ella todo lo hace mal, al menos es que a mí siempre me ha dado a entender. No se da cuenta de que es una persona que se ha hecho a sí misma, intenta vivir y salir adelante sin pedir ayuda a nadie y es una de las personas más fuertes que he conocido en muchas facetas aunque de gran fragilidad en otras (a pesar de todo el dolor y rencor que tengo ahora mismo dentro… la quiero demasiado).

Ese primer contacto con su familia fue genial, me encantaron primero sus primas a las que conocí una tarde de sábado tranquilamente viendo anochecer en El Parque de las Siete Tetas, me hicieron sentir muy cómodo, como siempre lo ha hecho ella (quitemos ciertos momentos puntuales, casi siempre con un factor común) y al poco tiempo conocí a sus padres, dos personas geniales distintas la una de la otra, eso sí.

Una vez que llegamos a este punto, cometí mi primer error, de muchos a lo largo de estos dos años y pico. Yo no hice lo mismo, no le presenté a mi familia ni a mis amigos, mi intención no era que no se integrase o que no entrase en mi círculo, pasaba lo siguiente: todo lo de mi anterior relación seguía estando presente porque mi ex pareja se negaba a firmar los papeles y continuaba en contacto con parte de mi familia y amigos y el no querer que lo pasará mal con esta situación (la chica con la que estaba comenzando a vivir mi vida, la que había conquistado mi corazón y con quien quiero compartir el resto de mis días) lo fui dejando en el tiempo hasta que sintió/pensó que lo que hacía era intentar esconderla.

Pasaban el tiempo y eso parecía importar menos, yo sólo la necesitaba a ella, sólo quería estar con ella, todo iba rodado, todo era genial, excepto cuando había algo de alcohol de por medio, ahí, cambiaba totalmente la forma de decirme las cosas y de tratarme, hasta tal punto en que un día en que ni tan siquiera estábamos juntos, empezó a mandarme audios en un estado de alteración enorme mientras conducía con signos de embriaguez, los audios los conservo pero no los volví a escuchar porque me rompieron por dentro, los iba escuchando según me llegaban hasta que llegó uno en el que me decía que había tenido un percance con el coche y me culpaba del mismo, estuve intentando hablar con ella sabiendo que estaba bien y que había sido algo leve pero no quiso cogerme el teléfono, me bloqueó e incluso borró mi contacto.

Esa noche fue horrorosa para mí, la peor que había vivido hasta el momento. La quiero pero ese día llegó el momento en que llegué a la conclusión de que no podía aguantar eso. Al no poder ponerme en contacto con ella, le escribí una carta con la intención de plasmar lo que sentía en esos momentos y dársela cuando nos viéramos, si lo volvíamos a hacer, obvio.

El día siguiente tuvimos contacto cero pero, creo que el hecho de que estuviéramos enamorados hizo que habláramos a los dos días por la tarde y arregláramos todo.

Continuará…

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