Al menos, eso creía yo, me equivocaba y mucho.
Comenzamos a escribirnos notas en las que nos prometíamos querernos para siempre y no juzgarnos, olvidarnos de todo lo que hubiéramos vivido por separado en el pasado y no intentar cambiar nada del otro pues nos habíamos conocido y enamorado así. Todo iba genial, cada vez pasábamos más tiempo juntos, a cada momento nos íbamos conociendo un poquito más (esta chica es increíble, lo creí y sigo pensando lo mismo).
Llego el primer encontronazo. Yo estaba trabajando fuera de mi casa mientras que ella llevaba bastante tiempo establecida en su hogar por lo que poco a poco me fue incluyendo en su grupo de amigos, aunque mutuos no teníamos a nadie. Le confesamos nuestra relación a dos compañeras, las cuales también tenían mejor relación con ella que conmigo, no me importó que fuera así, estaba loco por ella (hablo en pasado pero mientras escribo esto, confieso que daría cualquier cosa por ella, Dios no lo quiera pero si necesitara un órgano vital y pudiera donarle el mío… sería suyo porque en estos momentos siento que no soy nada sin su amor, cariño y compañía).
Una tarde de verano, mientras yo trabajaba ellas se fueron de piscina y cervezas, cuando salí me dirigí a donde estaban para disfrutar con ellas y su compañía, al llegar el ambiente estaba un poco enrarecido, la actitud que tenía y me mostraba hacía mi, me incomodaba y me hacía sentir mal, estaban con unos chicos y me daba de lado mientras que se mostraba muy simpática con ellos a pesar de haberlos conocido esa tarde (eran amigos de una de nuestras compañeras). Según iba avanzando la tarde a mi me iba incomodando más y ella se iba embriagando a mayor velocidad hasta que llegó el primero roce en nuestra relación.
Sin saber que ocurría salió de la terraza de dónde estábamos y yo salí detrás sin saber que pasaba porque me dió la sensación de que iba llorando. Lo que decía, que se sentía mal era un poco incoherente, lloraba continuamente y era incapaz de consolarla, de hecho, por momentos, incluso la notaba violenta conmigo. En una de estas veces en las que me levantó la voz más de la cuenta una de nuestras compañeras me confesó que se sentía mal e insegura porque había estado mirando por mis redes sociales y me había visto con quien ya era mi ex en hechos pero no en papeles (teníamos firmado los papeles de como pareja de hecho y un gran amigo abogado me habían recomendado que no borrase nada hasta que todo no estuviera arreglado con ella porque era “un poco tóxica” y me había amenazado con meterme en un lío si la dejaba), en ningún momento me había dicho nada y ella había sido la primera en decir que no debía importarnos el pasado del otro, sólo lo que nos queríamos y lo que podríamos llegar a ser estando juntos.
Llego un momento en que me dijo que me fuera, que no quería verme, que me fuese de allí, todo esto a voces, con malos modos y malas palabras, no quería hacerlo porque tenía miedo de perderla pero llegó un momento en que se me hizo insoportable y me fui.
Al poco tiempo de llegar a casa comencé a recibir mensajes diciéndome de todo, diciéndome que todo se había acabado porque la había abandonado y… bueno, una serie de mensajes en los que al final se llegaba a la conclusión de que todo era culpa mía.
Esa misma noche después de mil mensajes, ella terminó en la puerta de mi casa (yo me había ido a buscarla pero no conseguí encontrarla), nos disculpamos, dormimos abrazados y al día siguiente la situación volvió a su cauce, eso sí, yo cerré todas mis redes sociales, más tarde me confesó que eso la molestó, que para ella no debería haberlas cerrado sino que debería haber borrado las cosas en las que aparecía mi ex pareja.
Continuará…
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