Comenzó el año y todo parecía que por fin todo nos iba a ir bien, acordamos que volviera a casa para empezar juntos de nuevo.
No lo he comentado aún pero en tema de días libres, vacaciones y cosas así soy mi propio jefe, tengo la facilidad de gestionar (más o menos, puesto que siempre puede surgir algún imprevisto) mis turnos de trabajo con lo que tomé la decisión de coger una semana de vacaciones para recoger todas mis cosas de casa de mis padres y poder llevarlas con algo más de tranquilidad de nuevo al lado de S,
Eso sí, antes de eso tendría que desplazarme a preparar una visita del trabajo a otra localidad, era bastante importante y lo solía hacer con asiduidad así que no vi el problema pero lo hubo. Enfermé, enfermé mucho, tanto como que acabe con bronquitis y cerca de 3 meses de baja médica con varias visitas al Hospital incluidas.
Añado que durante ese periodo fue mi cumpleaños y el regalo se lo hice yo a ella, por San Valentín, le puse su nombre a una estrella de la constelación de su horóscopo, con medalla, diploma, permisos en una App… unas cuantas cositas.
Durante ese tiempo y como persona estúpida que soy y he demostrado durante toda mi vida, tomé una decisión y para variar, una decisión errónea. Decidí que ese tiempo lo pasaría en mi pueblo, no con ella, no, en mi pueblo, motivo (aparte del obvio de ser bobo) NO MOLESTARLA, no querer que tuviera que preocuparse por mi y que me cuidara, algo que yo habría hecho por ella y que no permití que hiciera conmigo. Sí, hablábamos todos los días pero… no le pedí ni una sola vez que viniera a verme ni tampoco ella me se ofreció aunque seguro que quería hacerlo, yo me moría por ganas de verla pero pasaron los días, semanas y meses y al regresar ya no era lo mismo, la había fallado y esta vez, bien, más que nunca, discutimos de forma enorme y me pidió que me marchara y al día siguiente la llave del piso y… ¿otra vez se la di sin lucha de ningún tipo?, un clásico en mí, en lugar de luchar por lo que quiero me retiro con cara de pobrecito sin decir nada y aceptando sin rechistar lo que me digan. Se va viendo el patrón, ¿no? S tiene los huevos como el caballo de Espartero y yo evito toda confrontación porque era bobo y luchaba por lo que quería.
Comenzamos a hablar poco a poco, los dos éramos conscientes del amor que sentía por el otro y, con todo el daño que la había hecho, aún así me concedió la oportunidad de intentarlo de nuevo, más despacio dándonos nuestro espacio pero llevándolo todo con mucha tranquilidad, el piso era su espacio ya no era nuestro y aunque yo podía entrar puesto que me había devuelto las llaves, sucedió algo que nos puso en un compromiso que podría haberlo revelado todo ante los compañeros de trabajo cosa que no puede ser y ese, fue el final, ahí me dijo que hasta aquí y que se acabó todo definitivamente.
Y una vez más, esto sería, como 2 semanas antes de su cumpleaños, eso sí, en esta ocasión, no era algo en lo que hubiera invertido dinero, en realidad, había invertido tiempo, bastante. Compré un cuadro de corcho y en él metí fotos reflejando lo que había sentido en cada uno de esos momentos en el reverso, distintas notas en las que me disculpaba por cualquier daño que le hubiera podido ocasionar y siempre de forma no intencionada, unas plaquitas con sellos iguales a un tatuaje que tiene de la pata de su perra con mensaje por detrás y cositas que me recordaban a ella, a nuestra relación y lo que la quería en ese momento (y aún hago, incluso después de no decirme ni un me gusto u odié lo que me regalaste, porque después de todo el tiempo que invertí en hacerlo, no me dijo absolutamente NADA, si es que lo hizo y no lo tiró a la basura como hizo con mi corazón).
Continuara…
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