6. Seguíamos fluyendo

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Después de los primeros problemas y discusiones, parecía que todo se había calmado hicimos nuestra primera escapada y además, pasábamos todo el tiempo que podíamos juntos, cada uno tenía su piso pero prácticamente convivíamos y nos íbamos conociendo más y más.

A ella ya la habían trasladado de centro de trabajo y la que pensamos que sería una buena decisión tanto mi jefe como yo, no fue tan buena porque ella se iba estancando poco a poco, por lo que (yo conociendo obviamente de primera mano lo que pasaba) hablé con él para traerla de nuevo y que pudiera tenerla más cerca para su formación y evolución.

Parecía que todo iba bien hasta que llegó el momento en que a quien tenían que trasladar fue a mí, lo malo es que no era un traslado a 10-15 minutos sino a bastantes, bastantes kilómetros que iba a hacer que la convivencia y nuestra relación cambiara por completo.

Meto un inciso aquí, durante todo este proceso de conocernos, convivir, amarnos, ella me abría su corazón a contarme problemas intentando que le diera mi punto de vista. He de decir que tengo muchas personas que hablan conmigo buscando eso y jamás he tenido un problema para ayudar, pero, con ella era distinto, ¿por qué? porque la quería, la quería tanto que me daba miedo darla un mal consejo y que ella lo tomara como bueno y el mismo saliera mal y el día de mañana pudiera echármelo en cara, nunca podía, me paralizaba totalmente por este motivo, lo único que salía de mí era darle un abrazo o cogerla la de mano y mirarla fijamente quedándome callado (más tarde y con ayuda de especialistas descubrí que era lo que realmente me ocurría, de momento lo dejaremos y lo explicaré un poco más tarde), de la misma forma le molestaba (y ahora consigo comprenderlo) que yo no hiciera lo mismo, es decir, que le confesase mis problemas pero, me resultaba muy difícil por dos motivos:

  1. Siempre, absolutamente siempre, he intentado y ocultado todos mis problemas al mundo por “no molestar”, siempre me he sentido muy, muy pequeñito, como que no importo, que molesto y que cualquier cosa que me pueda ocurrir no tiene importancia para el mundo. Vamos que tengo un complejo no grande sino enorme.
  2. El problema que hace un momento comentaba se llama alexitimia, pero en esos momentos aún no era consciente del mismo y no lo fui hasta que fue muy tarde en nuestra relación.

Continuará…

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