Hoy la necesitaba, realmente, la necesito todos los días, poco a poco me está destrozando el verla a diario. No me duele verla feliz, me encanta verla así porque su sonrisa es lo más bonito que he visto nunca, suspiro por verla, ojalá nunca la pierda, pero es acercarme y todo cambia, su gesto se frunce y comienzan las respuestas secas. Lo intento, de verdad, que lo intento pero… me duele tanto, he perdido la cuenta de los días que llevo llorando en cuanto tengo un rato a solas.
Las noches comienzan a ser soporíferas, teniendo en cuenta mi insomnio si le añadimos este extra… no sé cuánto tiempo aguantaré así.
Sólo quiero desaparecer, sería un sueño que lo hiciéramos juntos, aunque ya lo doy por imposible.
S, ojalá leyeras esto, ojalá pudieras así conocer todas esas cosas que no te confesé y de lo que jamás podré arrepentirme más. Ojalá lo leyeras, no porque te hiciera volver a mi lado, no porque pudieras con eso perdonar todas las veces que te hice daño, no, ojalá lo leyeras por conocerme de verdad, porque eres la única persona que me importa lo suficiente como para que pueda saber todas estas cosas sobre mi y no me importe que lo haga, la única de la cual me importa la opinión que pueda tener sobre mi.
Hoy necesitaba tu ayuda para mañana, sólo era un plato de comida caliente para cenar, cómo negar eso, pensé, prometo que no te lo habría pedido en caso de no necesitarlo, me costó muchísimo pedírtelo, ahora por una parte desearía no haberlo hecho al ver que me lo negabas y por otra, me quedo más tranquilo sabiendo que ni eso puedo pedir ya.
S, ahora te vas de vacaciones unas dos semanas, seguramente durante las mismas para mí sea todo mucho más tranquilo al no verte pero ya estoy temiendo lo que pueda sentir al verte de nuevo.
En estos precisos momentos, sólo pensar en ti, me duele y por desgracia eres lo último que pienso al dormir y lo primero al despertar y el no notar el calor que da tu cuerpo, ayuda menos incluso.
Aún no entendiendo porque me cuesta soltarla, bueno, simplemente la sigo amando con todas mis fuerzas. Ella es el punto intermedio entre el amor más grande que jamás he sentido y el dolor más fuerte que nunca antes me habían causado.
Va pasando la tarde y el dolor de cabeza aumenta de manera exponencial, intento aliviarlo de mil maneras: salí a pasear buscando un poco de aire fresco y de bonitos paisajes, ducha relajante, una cerveza fresquita sentado al calor del brasero/radiador pero nada lo alivia, nada me quita esa punzada en la cabeza que me obliga a pensar en ella, sólo veo esa increíble sonrisa que se apaga al verme, sólo me concentro en esa mirada que me hablaba y sólo decía cosas bonitas y ahora se torna en odio y ¿asco?.
No sé, desconozco si esto llegará a alguien en algún momento, en caso de hacerlo, dudo que esa persona se moleste ni tan siquiera un poco en leer y conocerme un poco medio en profundidad pero tú, sí, tú, si has decidido perder un poco de tiempo en mí, te usaré como confidente por un momento, uno más, y te revelaré algo: siempre aposté a que pasará lo que pasará, al final, S y yo terminaríamos siendo felices juntos y, por ahora, pinta en bastos. Te haré un símil futbolístico: se dice que el fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania, pues siendo claro, trabajo en una empresa alemana y es lo único de alemán que tengo, aposté por nosotros y volví a perder, como siempre me pasó en esta “bendita” vida mía.
Continuará…
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