Hoy he pasado un día un tanto… entretenido, podríamos decir.
La mañana comenzó, como suele venirme ocurriendo últimamente, demasiado pronto. A eso de las 3 a.m. ya estaba con los ojos como platos después de unas dos placenteras horas de sueño (de verdad que es imposible recuperar el cansancio físico y mental así) estuve dando vueltas si escribir un poquito o no por aquí pero no lo estimé oportuno, se supone que se sueña para oxigenar el cerebro y resetear el mismo, pues bien, mi “linda” cabecita decidió que ese poco rato fuera para S, del sueño en sí poco puedo sacar aparte de recordar que me encanta lo feliz que ella se siente al aire libre, sólo era un paseo cerca de nuestra casa con la perra mientras paseábamos de la mano, sólo hicimos eso y me sentía tan vivo, tan despierto…
Bueno, una vez que abrí los ojos, ese sueño se tornó en la pesadilla de la realidad, quedaba una hora y media para levantarme y después de eso sabía que se me haría muuuuuuuyyyyyy larga (me pido perdón a mi mismo por escribir así).
Al llegar fui consciente de algo, se va de vacaciones, no la veré, o se supone, en dos semanas lo que me haría llevar el trabajo un poco, aunque hoy el subconsciente me ha jugado una mala pasada pues estaba haciendo algo rutinario y… de pronto, me ha dado un bajonazo terrible que me ha hecho terminar llorando, primero fue una pequeña lágrima mejilla abajo pero al final, ha sido a moco tendido, de forma milagrosa nadie ha sido consciente de ello o eso creo.
Además, me tocaba sacarme dos muelas del juicio y… pensé que iba a ser otra cosa, que me iba a doler bastante, lo cierto es que no ha sido para tanto, eso sí, hay algo que sí me ha hecho daño y mucho, ella lo sabía y ni tan siquiera me ha preguntado qué tal, eso me hace entender que sí, que como ya me ha dicho no le importa qué me ocurra ni qué pueda sentir, siempre pensé que lo decía con la “boca pequeña”.
Continuará…
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