36. Perdón por enamorarme de ti

By

Hoy, mientras la rutina transcurría con su cadencia habitual, me encontré pensando en lo que nunca me atreví a decir, en lo que nunca me permití admitir. Y me sorprendió darme cuenta de algo tan evidente que, por alguna razón, me costó tanto aceptar: Me enamoré de ti.

No trataré de engañar a nadie, no fue un amor a primera vista, ni fue algo que sucedió de inmediato. No fue una chispa repentina ni un golpe de emoción arrebatadora. Fue un proceso silencioso, casi ni me daba cuenta. Fue una serie de momentos, de risas compartidas, de miradas furtivas, de palabras no dichas que se tejieron entre nosotros sin que ninguno de los dos se diera cuenta.

Al principio, sólo lo sentí como una conexión especial, una afinidad extraña, como si hubiera algo más allá de lo que podíamos ver o sentir. Como si nuestras almas se hubieran reconocido antes que nuestras bocas dijeran una palabra. No quise darle nombre, no quise darle forma pero, ahí estaba, creciendo de manera invisible, casi imperceptible.

Quizás fue tu forma de sonreír, esa manera de iluminar mi mundo con tu risa, con tu energía, toda tú, tan auténtica y sincera. O tus gestos, tan cuidados y a la vez tan espontáneos. Tal vez fue la forma en que escuchabas, en que me mirabas con respeto y te ponías nerviosa cuando te hablaba, como si realmente estuvieras interesada en lo que tenía que decir, como si mi voz tuviera peso. Tal vez fue esa mirada tuya, tan profunda, que parecía que podías ver más allá de lo que estaba pasando a simple vista, que podías ver mis miedos, mis dudas y, quizás, también mis sueños. Y todo eso me fue envolviendo poco a poco, de manera sutil, hasta que un día me encontré atrapado en un sentimiento que no sabía cómo controlar.

Perdón por no haberlo detenido. Perdón por no haberlo reconocido antes, por haber dejado que esto creciera en silencio, como una semilla que, sin saberlo, fui plantando en mi pecho. Tal vez, si me hubiera detenido a tiempo, si hubiera tomado un paso atrás y hubiera examinado lo que estaba pasando, podría haber hecho las cosas de otra manera pero, no lo hice.

No lo hice y todo lo que hice lo hice mal.

Debería haber sido consciente de todos los problemas que existían y existen dentro de mi y cuando quise pedir ayuda ya fue tarde, muy tarde.

Estaba ciego, siempre pensé que entre nosotros dos todo saldría como si fuese un sueño porque, cuando el corazón se enamora, no entiende de razones, ni de miedos, ni de decisiones lógicas. Sólo siente, sin pedir permiso.

Lo más curioso de todo esto es que, al principio, traté de ignorarlo. Traté de convencerme de que no era real, de que era solo una fantasía, una idea pasajera que desaparecería con el tiempo. Pero no lo hizo. En lugar de desvanecerse, ese sentimiento creció más fuerte. Se enredó en mi mente y en mis emociones, y aunque intenté negarlo, no pude hacerlo. Ya no pude. Me había enamorado de ti sin darme cuenta.

Perdón por haberte amado sin pedirte permiso y de no cuidarte cómo siempre mereciste, no sabía reconocer lo que hacía ni expresarte mis miedos, temores, problemas… ni lidiar con los que tú pudieras tener. Lo siento.

Perdón por haber dejado que mi corazón tomara el control, por haber seguido sus impulsos y no haber esperado a que todo encajara como yo pensaba que debería. Pero, al final, lo que siento por ti es real. No lo puedo negar. No puedo borrar lo que mi corazón ha elegido, aunque el tuyo ya no esté de acuerdo con el mío.

Lo que realmente quiero decirte es que, a pesar de las dudas, de los miedos y de las inseguridades que me han acompañado, no me arrepiento, no me arrepiento de haberme enamorado de ti, aunque ahora me doy cuenta de que no era el momento adecuado, estaba roto por dentro y no era consciente.

No me arrepiento de haberte permitido entrar en mi vida, aunque fuese de una forma inesperada. No me arrepiento de lo que siento, porque lo que siento es genuino, y eso es lo único que tengo claro en mi vida, lo único que nunca cambiará.

Tal vez no podamos estar juntos, tal vez ya sea demasiado tarde para decirte todo esto, tal vez no quieras saber nada de mi, mi corazón o mis sentimientos, tal vez nunca sepas la magnitud de lo que siento, pero te pido perdón por todo lo que no pude ni supe decir, por todo lo que no pude hacer, por haberte amado de una manera que jamás imaginé.

Y, sobre todo, te agradezco. Te agradezco porque entraras un día en mi vida, por haberme mostrado lo que es el amor, porque gracias a ti he descubierto la tara que me ha acompañado y de la que no era consciente, por haber sido la razón por la que mi corazón comenzó a latir de una manera diferente.

Perdón por enamorarme de ti pero, no te estoy pidiendo que lo entiendas ni que lo compartas, sólo que aceptes que, de alguna manera, te he querido profundamente, y eso, al menos para mí, ha sido lo más grande que me ha pasado jamás.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario