Después de 12 horas trabajando, 2 horas y pico de viaje entre ida y vuelta, mal comer y no dormir nada, incluso en estas condiciones, he de levantarme después de estar toda la noche dando la vuelta una y otra vez a lo mismo.
Ayer por la mañana me llamó, lo hizo por conocer un puto cotilleo del trabajo, sí, y me ha sentado muy, muy mal. No porque me llame por el interés del cotilleo, no, porque cuando me llamó estaba con otro chico, no sé quién es, desconozco la relación que puedan tener, no sé nada. Lo único que sé es que estaban en la que era nuestra casa y estaban preparándose la comida.
Le he escuchado perfectamente y aunque no debería haberla escrito diciéndola que eso me lo podría haber preguntado en otro momento si “estaba ocupada”, me ha respondido (de mala hostia, que nos conocemos un poco) que, ¿qué quieres decir?
¿Tienes los cojones de preguntarme qué quiero decir?
Pues quiero decir que si estás con alguien y hay posibilidades de que escuche que estas en la que fue nuestra casa con otro… no seas mala, no me llames, que duele, duele demasiado, tú lo puedes haber superado o estar en el proceso muy avanzado pero, yo, NO.
Juro por cualquier cosa que deseo con todas mis fuerzas que seas feliz y que te vaya lo mejor posible en esta vida. Sólo hay algo que deseé más que eso y es que lo fueras a mi lado pero, de verdad, no estoy preparado para saber que estás con alguien y menos que me lo “muestres” o me lo pongas delante porque eso terminaría de destrozar todo mi mundo.
Y ahora, sabiendo esto, no sé cómo pero intentaré comenzar a olvidarte, eso sí, en caso contrario, no te enterarás.
Continuará…
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