Me explico lo mejor posible puesto que es un poquito enrevesado. Como ya he dicho en más de una ocasión, trabajo con ella y…
Difícil. Se me hace muy difícil estar codo a codo con ella porque me encantaría estar diciéndola tonterías, indirectas, rozándole la mano “sin querer”.
Duro. Muy, muy duro, estar a su lado sintiendo que estamos tan cerca pero, tan lejos. Ya le dije ayer que no voy a estar diciéndole nada, molestándola o insistiendo de ninguna forma pero, si supiera que haría cualquier cosa por ella. A ver, no estoy mal de la cabeza, establezcamos límites, me refiero a cualquier cosa dentro de la legalidad.
Bonito. Me siento tan bien cuando la veo sonreír, al mismo tiempo, tengo tantas ganas de contar cosas, algo que nunca pude hacer… Daría cualquier cosa por pasar una noche con ambos tumbados en la cama abrazados y hablando, sólo eso, sólo necesito eso. Sentir su respiración sobre mi pecho mientras le hablo sobre todo mi pasado y el presente que estoy viviendo, que me “funda” a preguntas, sí, mientras respondo y huelo su pelo y que me ponga tan nervioso que no pueda hablar y me arranque de nuevo gracias a un beso suyo en la mejilla, que me mire fijamente y me susurre “tranquilo, cariño, todo pasó, puedes seguir hablando y olvidar el miedo, estás a mi lado, yo te llevo de la mano”.
Te amo, te amo mucho, te amo tanto, siempre confié en que todo saldría bien pero…
Continuará…
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