60. Mensaje para ella…

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Soy un pobrecito y siempre lo seré, ayer, como especifiqué desde el principio, escribía desde el mayor resquemor que he sentido en mi vida pero, como pobrecito y persona enamorada, los enfados me duran medio asalto o menos, hoy ya, lo que me sale es decirte esto.

En el momento en que te conocí, supe que eras alguien especial.

Tu sonrisa, tu risa, tu forma de ser, todo en ti me cautivó. Me sentí atraído hacia ti como si fueras un imán, y desde ese momento, no he podido dejar de pensar en ti.

Eres la persona más increíble que he conocido. Tu bondad, tu generosidad, tu capacidad para escuchar y entender a los demás, son solo algunas de las cualidades que te hacen tan especial.

Me encanta la forma en que te relacionas con los demás, la forma en que te preocupas por ellos, la forma en que les muestras tu apoyo y tu cariño.

Me gusta la forma en que me haces reír, la forma en que me escuchas cuando necesito hablar, la forma en que me apoyas en todo lo que hago.

Eres mi roca, mi refugio, mi mejor amiga. Me siento afortunado de tenerte en mi vida, y no puedo imaginar cómo sería sin ti.

Eres la persona que hace que mi corazón lata con más fuerza, que me hace sentir vivo.

Eres la persona que me hace querer ser mejor, que me hace querer hacer cosas grandes. Me inspiras a ser la mejor versión de mí mismo, y te estoy agradecido por eso.

Quiero que sepas que eres muy especial para mí.

Eres la persona que hace que mi vida sea más rica, más divertida y más emocionante.

Eres la persona que me hace sentir que soy parte de algo especial, algo por lo que vale la pena luchar.

Gracias por ser parte de mi vida.

Gracias por ser mi persona especial. Gracias por hacerme sentir vivo, por hacerme sentir que soy parte de algo especial. Estoy agradecido por tenerte en mi vida, y espero que puedas estar en ella por mucho tiempo.

Sí, es cierto que me quedé muchas de estas cosas por decirte, algunas… sí que te las dije, también es cierto. Fue una pena que todo acabará por no ser capaz de hablar con el corazón.

Al menos, ahora te estás dando cuenta de lo que me ocurría y el motivo por el que me pasaba y eso, eso, a pesar de que estés rehaciendo tu vida, lo cual yo no te voy a impedir ni voy a poner una traba, probablemente te traerá de nuevo a mi lado, porque por muy feliz que seas en estos momentos… ¿quién sabe cómo estarás o sentirás “mañana”?

Y, de corazón, no voy a pedirte nada, no voy a insistir en nada, no voy a meterme en nada pero, me quisiste mucho, también, me odiaste mucho y volverás a quererme y ahí no me soltarás.

Y sabes algo, leerás esto o no, haz lo que quieras, de verdad, doy por hecho que no lo harás pero, si lo haces, el día que lo hagas, abrirás un poquito los ojos y el corazón hacia mi y, ten cuidado porque como abras esa puerta y me dejes entrar, esta vez, ni me vas a echar tú ni yo voy a dejar que lo hagas, porque después de mucho, mucho, mucho tiempo soy capaz de abrirme (aunque ya has comprobado que aún me cuesta un poco pero va saliendo todo) y no me voy a callar ni te voy a dejar que me apartes, es más, cuánto más me empujes, cuando más me intentes echar, más fuerte te abrazaré.

Y entérate, soy una persona nueva o quizás distinta, no sé si mejor o peor, distinta y me da absolutamente igual lo que piense de mi cualquiera, quién sea, me da lo mismo, sólo me interesa lo que tú opines o pienses y punto.

Siempre me ha cortado el miedo por el que pensaran, el que pasaría si perdiese este o el otro trabajo pero, pensándolo mucho, mucho y fríamente, si fui capaz de levantarme económicamente del palo que me dio la primera persona a la que quise, y lo conseguí, de tu mano, con tu fuerza, ayudándonos, no debería tener miedo de nada. ¡Bonita!

Hasta que nos olamos.

Continuará…

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