Soy sincero, nunca me ha gustado la Navidad, bueno, lo cierto es que sí pero ese sentimiento cambió hace unos 15 años cuando una Nochebuena a mi abuela (que en paz descanse) la detectaron un cáncer de páncreas, a partir de ahí todo fue muy rápido y en apenas 1 mes la maldita enfermedad se había llevado todo de ella.
Siendo así, albergando esta esperanza con las Navidades, poco se puede esperar pero, aún teniendo unas expectativas realmente bajas, están siendo peores aún.
De momento, y aunque lo deseo con todas mis fuerzas, no consigo quedarme dormido sin imaginar tu pelo en mi cara, sin recordar ese olor, esa suavidad de tu piel… sigues siendo mi último pensamiento en la noche, el primero al alba…
Realmente, con todo esto que voy exponiendo día a día, lo releo y me doy pena/vergüenza incluso a mi mismo y aunque no es lo que espero con ello, no me importa, nunca había sido capaz de mostrarme, de compartir mis sentimientos y aunque esté siendo duro, espero que a alguien le sirva para no caer en mis mismos errores.
Continuará…
Deja un comentario