91. El valor de un “Te quiero”

By

Muchos creen que las palabras pierden su fuerza cuando se repiten demasiado, que el «te quiero» se convierte en algo rutinario y vacío si se dice con frecuencia. Pero, contigo, todo es diferente. Cada vez que te decía esas palabras, para mi se llenaban de una nueva emoción, de un significado más profundo. Y lo mismo me sucedía cuando te escuchaba decírmelas, como si esas palabras fueran un recordatorio de lo que realmente compartíamos, de la conexión tan especial que teníamos.

Lo curioso es que, aunque las repitiéramos una y otra vez, jamás me cansaría de escucharlas, mucho menos de decírtelas.

Cada «te quiero» tuyo era como un regalo que iluminaba mi día, algo tan simple, pero a la vez tan profundo. No lo decíamos por costumbre, ni por cumplir con algo que se podía esperar. Lo decíamos porque realmente lo sentíamos, porque esas palabras expresan lo que éramos el uno para el otro. Y me gustaba cómo se ha convirtió en algo tan natural en nuestra vida. Era una expresión de cariño que fluía con facilidad, pero que, lejos de perder valor, al menos para mi, se volvió aún más valiosa con el tiempo.

Cuando escuchaba un «te quiero» salir de tu boca, se me llenaba el corazón de felicidad. 

Es algo que trasciende más allá de una simple frase. Me hacía sentir que estábamos juntos pese al tiempo o la distancia, que nuestra conexión era real y que, aunque las circunstancias cambiaran, nuestro cariño seguiría siendo constante. Y no solo se trata de lo que significa para mí, sino de lo que esas palabras representan: Un lazo que no se rompe, que se fortalece cada día más.

A veces pienso en cómo las palabras pueden perder su significado si no se les da la atención que merecen, si se dicen sin emoción o sin pensar en lo que realmente implican. Pero el «te quiero» que compartía contigo nunca perdió su valor, nunca fue solo una formalidad. Cada vez que lo decía, lo sentía con la misma intensidad de siempre, como si mi corazón estuviera expresando lo que mis palabras no podían abarcar completamente.

No necesito que las palabras sean perfectas ni que se digan solo en momentos especiales. Cada «te quiero» era una pequeña promesa de que todo está bien, de que, pase lo que pase, estaremos allí para ti, aunque no esté al lado. No solo reafirmaba lo que sentía, sino que crece con el tiempo.

Así que, aunque el mundo diga que las palabras se desgastan, sé que contigo nunca sucederá. Porque contigo, el valor de un «te quiero» no está en la cantidad, sino en lo que siento cuando lo digo, bueno, en realidad, cuando me lo guardo. Y lo que siento por ti nunca se agotará, nunca perderá su profundidad. Al contrario, cada vez será un recordatorio de que el cariño y aprecio verdadero no se mide por la frecuencia con la que se dice, sino por la intensidad con la que se siente.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario