94. Todo lo que callo

By

Hay cosas que nunca te dije, no porque no quisiera, sino porque las palabras se me quedaban dentro entrelazadas con un millón de sentimientos reprimidos que luchaban con mi propio ser por no salir, he de decir, que en caso de haber sido capaz de ello, incluso así, cualquier palabra se habría quedado corta.

Es curioso cómo me resultaba más fácil guardar silencio que intentar explicarte todo lo que sentía, ojalá me hubieras cogido de la mano y hubiéramos pedido ayuda juntos cuando aún podíamos haber hecho algo por salvar lo que sentíamos.

Quizás sea por la incapacidad de transmitir lo que tenía dentro o quizás porque lo que hay en mi corazón no tiene forma exacta, solo existe de una forma intensa y constante.

A veces, cuando dormías, me pasaba horas observándote en silencio viendo como descansabas, admirando esa cara angelical que tienes mientras duermes y queriendo que despertases para decirte tantas cosas, todo eso que sentía y no conseguía expresar. Decirte cómo tu sonrisa me iluminaba (y me ilumina con sólo recordar esos momentos en que era por mi) hasta mis días más oscuros, o cómo tu presencia conseguía transformar un momento común en algo especial pero, las palabras se escondían, tímidas y no sé si alguna vez podrían abarcar lo que realmente significas para mí.

Callé una y otra vez porque miedo a no encontrar la manera correcta de expresarme, por miedo a transmitir mi amor de manera incorrecta y estropearlo todo, por ese puto miedo que ha albergado y me ha acompañado en cada paso de mi vida y porque, lo que siento es tan puro que cualquier intento de describirlo parecería pequeño.

Sin embargo, quiero que sepas que, aunque mis labios permanecieran cerrados, mi corazón nunca dejó de hablarte.

En cada mirada que te sigo dando, hay un «te aprecio» escondido. En cada instante en que elijo estar cerca, hay un «me importas» que no necesita ser dicho. Y en cada vez que pienso en ti, hay una verdad que no cambia: eres alguien a quien no puedo dejar de admirar, de idolatrar, de amar…

No sé si algún día tendré el valor de decir todo esto en voz alta, pero por ahora, dejo que estas palabras lo hagan por mí porque aunque no siempre lo diga, siempre lo siento. Te amo, S.

Y sé que ahora no podríamos estar juntos por tu parte pero, también por la mía, tendríamos que remar mucho juntos porque aunque mi corazón desearía dejar y mandar todo a la mierda si tú me lo pidieras, mi cabeza recuerda todo el daño de los últimos meses y… creo que no podría.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario