Ya no espero que me hables.
Ya no espero que me escribas.
Ya no espero una sonrisa.
Ya no espero una mirada.
Ya no espero que me quieras.
Ya no espero que me ayudes.
Ya no espero que te quedes.
Ya no espero que vuelvas.
Ya no espero que me extrañes.
Ya no espero que te importe.
Porque no se trata de esperar, se trata de ganas y tú, eso, no tienes y yo las estoy perdiendo por completo.
Continuará…
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