Hoy más que nunca, siento la necesidad de rendirme al refugio que encontraba en ti. Quisiera dejar atrás todo el peso de este día, cerrar los ojos y encontrar paz en el único lugar donde mi mente dejaba de correr: en tus brazos.
No lo sabes pero, hay algo mágico en la forma en que sentir tu respiración contra mi pecho me calmaba. En la suavidad de tu compañía, en cómo el calor que me dabas conseguía calmar todo lo que me inquieta. Necesito recuperar esa tranquilidad, ojalá ahora mismo, aunque sepa que no es posible, recuperar ese silencio que no es ausencia, sino el sonido sereno de estar contigo.
Imagino cómo sería apoyar mi cabeza en ti, sentir tus dedos acariciando mi cabello mientras el mundo se desvanece por un momento. No tendríamos que decir nada; solo estar ahí, compartiendo una calma que solo tú puedes ofrecerme, sólo acariciarte la espalda mientras estás a punto de dormir es un placer que me eleva al cielo.
A veces, la vida se siente como una carrera interminable, y lo único que deseo es un alto, un respiro, S, tú eres ese respiro. Tu pecho es mi descanso, no solo físico, sino emocional, escuchar y sentir el latir de tu corazón, un lugar donde puedo ser vulnerable, donde todo está bien
aunque no lo esté.
Quizás me sea imposible estar ahí ahora, pero este pensamiento me sostiene: saber que existes y con ello siempre es posible que me llegues a amar otra vez como yo no dejaré de hacerlo.
Con el alma cansada, pero siempre contigo, mi refugio.
Continuará…
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