Hoy me siento con el corazón pesado mientras intento encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que hay en lo más profundo de mi ser.
Esta carta es una despedida, un adiós a un amor que nunca pudo ser, aunque desearía con todo mi ser poder llamarte “mi amor”, la realidad me ha alcanzado y sé que debemos seguir caminos separados, aunque no esté muy de acuerdo con la decisión.
Desde el momento en que nos conocimos, sentí una conexión especial contigo. Tu sonrisa iluminaba mi día y tu risa llenaba mi mundo de alegría. Cada conversación, cada mirada, me hacía desear que existiera la posibilidad de un futuro juntos pero, a veces, el destino juega con nuestras ilusiones y nos muestra que no todo lo que deseamos puede convertirse en realidad.
A medida que nuestra relación avanzaba, las circunstancias, las diferencias o cualquier otro factor externo han dejado su marca en nuestro camino hacia la felicidad compartida. A veces, el tiempo y el espacio simplemente no están de nuestro lado y no importa cuánto intentemos luchar, no podemos superar esas barreras.
Continuará…
Deja un comentario