127. Si supieras que eras tú…

By

En este mundo puede haber millones de personas, seguramente miles de rostros han pasado frente a mí a lo largo de mi vida pero, todo cambió cuando te conocí. En ese preciso instante, ese mar de gente se redujo a una sola sonrisa y a un par de ojos que no he sido capaz de sacar de mi cabeza desde entonces, me invitaron a soñar como nunca antes había podido hacerlo. No fue algo que planeé ni que imaginé posible… simplemente sucedió, como si el universo hubiera decidido, en ese momento, que mis días ya no volverían a ser los mismos, que mis rutinas se quedaran a un lado, que fueran tus ojos, tu sonrisa y mis pensamientos.

Tus ojos… esos ojos que tienen una luz que no puedo describir, que tenían una forma de mirarme que conseguía que todo lo demás desapareciera. No sé si alguna vez te diste cuenta, pero cada vez que nuestras miradas se cruzaban, el mundo para mi se detenía, el ruido se apagaba y, por un segundo, es como si solo existiéramos tú y yo. Es en esos momentos cuando sabía que no necesitaba nada más, todo lo que había buscado en mi vida estaba ahí y lo mejor, es que no lo había buscado, tú habías aparecido de la nada y te habías comido mi mundo. En esos ojos… esos que me invitaban a quedarme, a soñar con un «nosotros» que parecía imposible pero que mi corazón no dejaba de anhelar.

Y tu sonrisa… ¡madre mía! esa sonrisa, tiene el poder de desarmarme por completo, de hacer que incluso los días más oscuros se iluminen. Cuando sonríes, siento que el tiempo se desvanece y que todo lo malo se hace pequeño, insignificante. Esa sonrisa tuya es un refugio, un lugar donde todo cobra sentido, donde mis miedos se disipan y mi alma encuentra un poco de paz. No sé si alguna vez entenderás lo que esa sonrisa ha llegado a significar para mí, lo que provoca en mí cada vez que aparece… pero es suficiente para hacerme querer ser mejor, para querer merecer, aunque sea un poco, la alegría que desprendes.

Puede que haya millones de personas en este mundo, pero cuando te vi, cuando te conocí, el millón se redujo a ti. Eres la razón por la que el resto se volvió un borrón en el fondo, una masa indistinta.

Tú, con tus ojos que me hablaban sin palabras y esa sonrisa que me da fuerzas para seguir adelante. Tú, que sin saberlo, me enseñaste que la vida podía ser más que rutina, más que sueños a medias.

Gracias a ti estoy descubriendo que puedo sentir, de verdad y, aunque sea tarde para nosotros, he descubierto que podía amar con cada parte de mí.

Y es por eso que te pienso, que te llevo en cada latido de mi corazón, en cada suspiro que dejo escapar cuando nadie me ve. No sé cómo explicarlo, cómo poner en palabras lo que siento… por eso tengo que hacerlo por escrito, al final, me expreso mejor “hablándote” por aquí aunque ya no me escuches, aún así, incluso las palabras más bonitas se quedan cortas para explicar al mundo, a todas esas caras, lo que significas para mi.

Lo único que sé es que desde que te conocí, el amor dejó de ser un concepto y se convirtió en algo real, algo que late dentro de mí cada vez que te pienso.

Sé que la vida es incierta, que hay más preguntas que respuestas, que todo lo que vivimos fue difícil, diferente… complicado, que el estar atrapado en mi mismo lo hizo todo… jodido, que a veces, lo pasaste mal por cómo soy y por cómo afronto las cosas, que a veces el destino juega con nosotros de maneras que no comprendemos, pero, si hay algo que tengo claro, es que, aunque haya millones de personas, solo una ocupa mis pensamientos, solo una sonrisa ilumina mis sueños y solo un par de ojos tienen la llave de mi corazón.

Y sí, a veces duele, duele pensar que todo esto es solo mío, que este amor no ha tenido un final feliz pero, aún así, daría mi mundo por ti, aunque, teniendo en cuenta que para mi, tú eres mi mundo… me encaja todo perfectamente.

He de reconocer que conocerte, aunque me haya robado la paz, me regaló una razón para soñar porque amarte, aunque me lleno de miedos, me hizo sentir vivo, me hizo sentir que hay algo más, algo que, de verdad, vale la pena en este crudo mundo.

Eres tú… solo tú y, por más que el mundo siga girando y la gente siga pasando, mi mirada siempre buscará la tuya, mi corazón siempre latirá al ritmo de tu sonrisa aunque la misma ya ni sea mía ni para mi…

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario