Cuando pienso en todo lo que significas para mí, a pesar de que parezca lo contrario por todo lo que voy escribiendo, me cuesta encontrar las palabras exactas… si pudiera resumirlo en algo simple, diría que eres el reflejo más puro de mi alma.
Cuando hago una pequeña parada a lo largo del día y me pongo a reflexionar en qué se me viene a la cabeza cuando te pienso… al hacerlo encuentro calma, fuerza y un amor tan genuino que… sólo puede ser “real” en un sueño.
Me encanta cómo haces que los días comunes se sientan extraordinarios, cómo una simple conversación contigo puede iluminar las horas más oscuras. Tus palabras son consuelo, tu risa para mi es música, además, tu presencia es la mayor bendición que tengo.
Contigo he aprendido que el amor no se trata solo de gestos o palabras, sino de los pequeños momentos: un abrazo inesperado, una mirada que dice más que mil frases, o el silencio compartido que se siente lleno de significado.
Quiero que sepas que, pase lo que pase, siempre estaré para ayudarte en todo lo que necesites y obviamente, me dejes.
Esos pensamientos que van dedicados a ti son mi refugio, mi motivación y la razón por la que creo que todo en la vida tiene un sentido.
Gracias por ser esa persona especial que ha llenado mi mundo de luz y alegría. Mi corazón, mi vida, todo lo que soy, lo que estoy construyendo, te pertenece.
Eres… el reflejo de mi alma.
Continuará…
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