Hay algo constante que me ocurre contigo: nunca dejo de sentir. No importa el momento del día, no importa si estamos cerca o si el tiempo y la distancia nos separan por instantes; lo que siento por ti siempre está ahí, como un susurro que me acompaña, como un fuego que no se apaga.
A veces me sorprendo pensando en ti de la nada.
Puede ser mientras camino, mientras escucho una canción, o incluso cuando estoy en silencio, y ahí estás tú, ocupando un lugar que ni siquiera sabía que existía. Es una sensación tan natural como respirar, tan inevitable como el amanecer.
Me haces sentir vivo de una manera que no puedo explicar. No porque todo sea perfecto, sino porque contigo las cosas tienen más color, más sentido.
Eres como ese detalle inesperado que hace que algo simple se vuelva especial.
Quiero que sepas que lo que siento por ti no tiene un punto final. No depende de lo que pase, ni de las palabras que digamos o dejemos de decir. Está ahí porque tú eres tú, porque hay algo en ti que resuena en lo más profundo de mí, y eso no se puede ignorar.
No sé si estas palabras logran capturar lo que quiero decir, pero al menos espero que puedas sentirlo.
Porque al final, lo único que quiero es que sepas que, estés donde estés, siempre hay un rincón de mi corazón que late por ti.
Continuará…
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