149. Déjame… amarte

By

Déjame, amarte, déjame hacerlo sin dudas ni miedos. Permíteme mostrarte el amor que guardo para ti y que no algo no me dejo hacer en su momento, aquel que crece en silencio, pero que nunca deja de latir en mi pecho.

Sigo escribiendo y escribiendo, ya sin la necesidad de que lo leas algún día, créeme al principio si tenía esa necesidad imperiosa de que estos escritos cayeran en tus manos, ya no me importa, sólo lo hago porque es lo que siento y lo que siempre quise que supieras, poco a poco voy siendo consciente de que nada volverá a ser como antes y por eso, sólo lo hago para mi, por sacarlo todo de dentro, de ahí que no sean necesarias palabras ostentosas, sólo la sinceridad de un sentimiento puro que no conoce de reservas. Estaría dispuesto a entregarme sin condiciones, a compartir mis días contigo, sin importar lo que el destino nos deparase pero sé que ya… nunca ocurrirá eso.

Quiero amarte sin reservas, incluso cuando las sombras de la incertidumbre nos rodean. No me importa lo que digan los demás, ni las barreras que la vida ponga en nuestro camino. Lo único que deseo es caminar a tu lado, aprender de tus silencios, comprender tus dudas y, sobre todo, ser el refugio donde siempre puedas encontrar consuelo. En tus ojos veo un mundo de posibilidades, en tu risa escucho melodías que encienden mi alma. Todo esto es así, es lo que tengo dentro y de momento, aunque no puedo evitarlo, va doliendo menos.

Lo que siento por ti no es un capricho ni una simple ilusión. Es una fuerza que trasciende el tiempo, que se nutre de cada momento compartido. Cada palabra, cada caricia, cada paso que dimos juntos, es una prueba de que este amor no es efímero, sino una llama que nunca se apaga. Estoy dispuesto a amar tus imperfecciones, a conocer las partes más profundas de ti, aquellas que pocos se atreven a ver. En ti encuentro no solo belleza, sino una conexión que va más allá de lo tangible y esto sí que lo necesito… que se vaya apagando aunque sea poco a poco.

Te ofrezco mi corazón, mi tiempo, mi paciencia. No porque lo espere a cambio, sino porque el amor que siento por ti fluye de manera natural, sin esfuerzo, sin pensar en lo que recibo, sino en lo que te puedo dar. En el amor verdadero no hay cálculos, no hay condiciones. Es un fluir constante, un aprendizaje mutuo, una aceptación incondicional, siempre lo pensé, nunca juzgue y en mi cabeza… comprendías lo que estaba pasando aunque realmente ni yo lo sabía, ¡ojalá hubiéramos pedido ayuda S!.

A veces, la vida puede parecer incierta, pero en este amor sabía que todo tiene un propósito, aunque nunca me imaginé que sería el de romperme por completo y tener que volver una vez más a reconstruir todo mi mundo pero, esta vez sin lo más importante para mi, tú. Si me dejaras ser parte de tu viaje, descubriríamos juntos lo que realmente significa estar unidos. No busco promesas vacías, estoy harto de palabras aunque me pase el día escribiéndolas últimamente, sino un compromiso sincero de caminar juntos, apoyarnos mutuamente, y enfrentar cada desafío con la certeza de que, de la mano, todo sería muchísimo más fácil.

Amarte es, para mí, la forma más pura de ser. No tengo nada que esconder, nada que ocultar, antes tampoco, sólo te protegía, pero no de lo que yo creía que lo hacía sino de mis malditas inseguridades y todos esos traumas que tenía dentro grabados a fuego. Solo tengo la certeza de que, si me permites ser parte de tu vida, haré todo lo posible por hacerte sentir amada, por hacerte sentir que eres lo más importante. Y aunque el futuro sea incierto, sé que mientras sigamos el uno al otro, no importará lo que nos depare, no importará el pasado, no importará nada ni nadie más porque mientras estés a mi lado, todo tendrá sentido.

Quiero que juntos construyamos un amor que sea nuestro refugio, donde la confianza y la comprensión sean la base. Un amor donde el tiempo no sea un enemigo, sino un testigo de lo que hemos vivido y de lo que aún nos queda por vivir, ¡que sueño más bonito tengo cada noche y en qué pesadilla se convierte cada día al despertar!.

El amor que no se mide en palabras, sino en actos, en pequeños detalles que hacen grande la conexión que compartíamos.

Amarte es, para mí, la mayor de las bendiciones, permíteme demostrarlo, quiero ser el compañero que te apoye, te ame y te haga sentir que no hay nada más importante que tú.

Déjame, amarte… como sé que te amo y no como tú crees que lo hago.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario