Todo ocurrió un día cualquiera de febrero, estaba un poquito agobiado porque faltaban un par de días para la reapertura de la tienda, algo en lo que llevaba varias semanas a tope y era muy importante para mi. Esa mañana apareciste en mi vida, ya note desde el minuto uno lo echada para adelante que eras, no nos conocíamos de nada y ya me estabas dando caña con un café de McDonald’s. Desde esas primeras palabras hasta las conversaciones largas y sinceras, todo fue una construcción de algo mucho más grande. No fue un amor que surgió de repente, yo tenía pareja y tú no buscabas absolutamente nada, sino uno que se fue tejiendo poco a poco, en lo cotidiano, en lo simple, en lo auténtico.
Hay días en los que me pregunto cómo sería mi vida si ese momento no se hubiera dado pero, la verdad es que no quiero saberlo, eres demasiado importante en mi vida como para no haberte conocido.
Contigo he descubierto que el amor no se trata de alcanzar algo idealizado, sino de aceptar y crecer juntos, yo me quedé muy atrás en cuanto a expresar mis sentimientos, tener una comunicación fluida, mostrarte al mundo… mil cosas, mil traumas, mil errores, que lo han destrozado todo y me han destrozado la vida.
Es cierto que somos humanos, con nuestros errores y aciertos, que juntos deberíamos haber encontrado la manera de ser mejores cada día y yo, no lo conseguí para ti. Jamás he amado a nadie como a ti pero el no ser capaz de mostrártelo como siempre has merecido…
Hay algo que me sorprende mucho de todo lo que hemos vivido y es cómo has cambiado mi perspectiva de la vida, aunque antes, tuve que perderte en el camino. Nunca pensé en cómo y cuánto lo habías cambiado todo para mi porque, en mi cabeza, jamás nos íbamos a separar y ahora, desde que todo explotó…
Desde ese momento, cuando pienso en el mañana, cada mañana, sueño despierto y te veo a mi lado y todo parece tener más claridad, porque no importa lo que venga, sé que contigo cada desafío se convierte en una oportunidad, cada tristeza en una enseñanza y cada alegría en un motivo para seguir adelante, lástima que sólo sea eso, un sueño.
Siempre me has mostrado una capacidad, confusa en principio para mi, de hacer que todo lo complejo parezca sencillo y de recordarme que en lo normal, lo cotidiano, está lo que realmente importa. No sabes cuanto amo eso de ti, la cantidad de cosas que “he aprendido” de ti y gracias a ti, sobre mi.
Además, de, no sé cómo decirlo, no los grandes gestos ni las palabras bonitas, sino la manera en que haces que cada día a tu lado sea único, especial, lleno de vida.
Cada vez que me enfrento a lo que siento, me doy cuenta de que no hay forma de ponerlo en palabras, aunque lo intento a diario desde hace tiempo.
De alguna manera, sé que en cada mirada, en cada gesto, en cada momento compartido, te estoy entregando una parte de mí.
Para mi, contigo, el amor no se siente como una obligación, sino como una elección constante, una elección que renuevo cada día al saber que no hay ningún otro lugar en el que prefiera estar más que a tu lado, ojalá algún día llegues a pensar lo mismo.
Desde antes de que fuera consciente de ello, ya habitabas en mis pensamientos, en mis sueños más profundos, en cada rincón de mi ser. Fue como una marca que llegó de golpe, un amor que no pude ignorar, que se instaló y lo transformó todo, diste la vuelta completa a mi mundo.
Fuiste, Eres y siempre Serás tú, esa persona, S.
Continuará…
Deja un comentario