Imagina hacer una ruta de 8 horas con 50 kilos de peso subiendo a una montaña, pues ahora piensa en que estás haciendo eso con tu vida cargando una mochila llena de resentimientos, rencores y heridas del pasado.
Puede que ya estés acostumbrado a llevarla pero, ¿te has preguntado cuánto más podrías avanzar si la dejaras a un lado? Perdonar no significa justificar lo que pasó ni olvidar el dolor, significa liberar tu corazón para que pueda latir sin peso.
Quien perdona, sana porque el perdón no cambia el pasado, pero transforma el presente y abre caminos para un futuro más ligero y lleno de posibilidades.
Al dejar ir lo que te lastimó, haces espacio para que lleguen cosas hermosas: nuevas oportunidades, personas que sumen a tu vida y la paz que tanto necesitas.
Comienza a ir dejando atrás las cadenas invisibles del rencor. Abraza la libertad que trae el perdón.
Recuerda que perdonar no es un regalo para quien te hirió, es un regalo para ti. Te mereces soltar, te mereces olvidar, te mereces avanzar.
Continuará…
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