173. Cuando estas a mi lado 

By

Todos los días me despierto con ganas de algo que confesar, el hecho de que las noches sean tan largas, ayuda a ello, la verdad.

Hoy toca contarte todas esas cosas que me haces sentir sólo por el hecho de estar cerca, de estar a mi lado y no hablo de sentimentalmente, únicamente con tu presencia.

Cuando estás a mi lado, todo cambia, aunque no haga falta que digas una sola palabra. Hay algo en ti, en tu manera de estar ahí, que calma todo lo que en mí se agita. El simple hecho de compartir un espacio contigo hace que el mundo se reduzca a un suspiro, tranquilo, a un instante que quiero que dure eternamente. Quizás lo que más me sorprende es cómo, en tu cercanía, puedo sentirme por fin en paz, como si por fin pudiera respirar sin la carga de todo lo que me rodea.

Quizás sea egoísta pedirte que te quedes a mi lado, que sigas siendo parte de mis días. No quiero que lo sientas como una presión ni que pienses que espero algo que no me puedes dar siendo en parte culpa mía el que no puedas hacerlo. Sólo sé que cuando estás cerca, todo se vuelve más fácil, más ligero. Siento que puedo ser una mejor versión de mí mismo, como si tu presencia me ayudara a encontrar mi equilibrio. No es que busque cambiar para agradarte, sino que, de alguna manera, me haces sentir mejor conmigo mismo. No soy perfecto, pero cuando estamos juntos, siento que tengo la oportunidad de ser la mejor versión de quien soy, sin tener que esconderme detrás de nada, sin el miedo a mostrarme tal como soy.

Es extraño, pero llegaste a mi vida de manera sutil, casi sin que lo notara. Sin embargo, rompiste algo en mí, algo que no sabía que llevaba guardado. Llegaste sin promesas, sin expectativas, sin embargo, aunque lo he conseguido tarde, has comenzado a deshacer un escudo que había construido durante mucho tiempo, uno que ni yo sabía que existía. Ese escudo que me protegía de las decepciones, de los miedos, de las inseguridades. Gracias a ti, estoy consiguiendo derrumbar todo eso con  esfuerzo, seguramente con tu apoyo sería más fácil pero no puedo pedirle eso a tu corazón después de todo, me estoy dando cuenta de que no te necesito a ti para protegerme, sino para acompañarme, para darme un espacio donde, por fin, pueda ser yo mismo.

Hay algo que no puedo evitar pensar: sólo tus abrazos son los que puedo recibir sin reservas, los que siento que realmente me sanan. No hay otro abrazo que se sienta como el tuyo, que me dé la tranquilidad que necesito. Cuando me envuelves en tus brazos, es como si el mundo se desvaneciera y solo quedáramos tú y yo, como si todo lo demás dejara de importar en ese preciso instante. Tus abrazos son el único refugio en el que puedo encontrar descanso, la única forma de sentirme completamente en paz.

A veces, me pregunto si lo que siento es demasiado para ti, si te incomoda de alguna manera saber cuánto significas para mí. No quiero que pienses que te estoy pidiendo más de lo que puedes dar, ni que te sientas obligada a corresponder a lo que siento. Lo último que quiero es que te alejes porque mis palabras te hayan hecho sentir presionada, sólo que hay algo en mi corazón que me dice que no debo callarme, que debo ser honesto contigo, porque, al final, lo que quiero es que sepas lo que provocas en mí: un sentimiento de calma, de seguridad, de paz y aunque me tiemble la voz al decirlo, no quiero que te vayas, no porque espere algo a cambio, sino porque tu cercanía me da algo que no puedo encontrar en otro lugar.

No espero que entiendas del todo lo que quiero decir, pero quiero que sepas que, cuando estás a mi lado, todo parece tener más sentido. No necesito más que tu presencia. No busco hacerte parte de algo que no quieres, lo que quiero es que, cuando estés cerca, sigas siendo esa persona que tiene la capacidad de calmar mis tormentas internas. Quizás sea egoísta por mi parte pedirte que te quedes, pero, sinceramente, no puedo evitarlo porque en tus abrazos y en tu presencia, siento que, por un momento, todo está en su lugar.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario