178. Yo también estuve ahí

By

Me escribo a mi mismo desde el futuro para poder leerlo hoy e intentar olvidar, dejarte atrás, S, debo acabar con todo este dolor que me quema por dentro y que puede que haya incinerado parte de mi alma.

Me escribo para darme apoyo y decirme claramente: “Sí, yo también estuve ahí, justo ahí, donde tú estás ahora.”

¿Sabes qué? no te puedo decir que no duele, porque hasta respirar duele, ahoga… esa presión en el pecho que te aplasta, te asfixia, yo también sentí lo mismo; esa impotencia de querer gritar, romper en llanto y no poder hacerlo o dependiendo del momento hacerlo demasiado.

Sentir que toda esa rabia, ese dolor, simplemente, se queda atorado en un nudo amargo en la garganta, muy dentro… yo también viví eso.

Esta situación de caminar sin rumbo, desorientado, con lágrimas en los ojos, con un dolor indescriptible que desgarra el pecho, estando perdido en mi propia mente sin la mínima noción del tiempo. Te entiendo, ¡yo también estuve ahí!

Estuve ahí, sin saber qué hacer ni a dónde ir, odiándome por no ser suficiente, haciéndome miles de preguntas con el rostro cubierto de arrepentimientos, ¿qué hice mal? ¿por qué no basté? Ahora tengo parte de esas respuestas pero cuando estuve en tu situación era muy difícil, pasará, no te preocupes.

¿No debí entregar todo o no debí hacer esto?, me preguntaba ¿debí haberla amado mejor? la respuesta es NO porque la amaba con todo mi ser, quizás debí hacerlo con más calma, con más fuerza o tal vez con menos temor.

¿Debería haber sido todo lo que necesitaba o tal vez debería haber aprendido a leer sus gestos? 

¿Cómo pudo haberse roto si nos compenetramos tan bien siendo tan distintos?

¿Cómo puede apagarse un sol que ardía tan fuerte?

Son muchas de las interrogantes que de seguro te agobian y te torturan cuando estás a solas y lo hacen muy cruelmente, puedo decirte las respuestas pero prefiero que las aprendas por ti mismo, aunque van a doler y lo harán mucho, pero tu corazón sanará y volverás a querer, quizás no sea igual de fuerte, no sientas lo mismo o te parezca algo totalmente diferente pero… te recuperarás y volverás a hacerlo.

Yo también estuve ahí e hice lo mismo que tú ahora, revivir cada noche aquellos momentos, desvelándome en esa habitación oscura donde, yo sólo, me apuñalaba una y otra vez entre fotografías y recuerdos, tratando de reconstruir los pedazos de lo que alguna vez fuimos, pensando de que todo tiene arreglo, aferrándome a la idea de que quizás pudieras volver y que empezáramos juntos de nuevo.

Yo también estuve ahí, me repetía una y otra vez ¡que no, no puede ser cierto!.

Me insistía a mi mismo que todo era un mal sueño, negándome a aceptar el silencio, negándome a admitir que sus manos se fueron dejando vacías las mías, que sus promesas fueron humo, que sólo fueron el reflejo de lo que yo quería que fuera eterno.

Si, yo también estuve ahí, a mí también no me eligieron

Yo también estuve ahí, lloré amargamente, con el corazón completamente desecho, sintiendo en carne propia el mismo infierno.

Te entiendo más de lo que crees, yo también toqué fondo y me sequé las lágrimas más de una vez, me tocó mostrar una buena cara, sonreír y fingir que todo está bien.

Te entiendo, porque llegué a sentirme justo así, triste, desolado, vacío, viviendo solo por vivir y a veces, sin ganas de hacerlo, sin ganas de existir y no dar problemas a nadie.

Yo también estuve ahí, en ese pozo de donde no creí poder salir y tuve que volverme fuerte cuando en realidad sólo quería que todo terminase, bien o mal, pero que terminase.

Te entiendo, porque sé que eso que guardas tan celosamente en tu corazón y no lo quieres sacar, es la decisión más difícil que alguien que ama, con todo, debe tomar.

Y no hay palabras que pueda decirte para acallar tu dolor, pero déjame decirte que nadie muere de amor…

Un día todo pasa, se supera y créeme, llegará algo mejor, porque, realmente lo mereces, si no se quedó o no volvió fue por ella, no por ti, porque tú luchaste todo lo que pudiste por recuperarla porque volviera a tu lado, porque estabas seguro de que ella era lo mejor que te había pasado y sabías que en el momento que todo se dio no pudiste pero que ya sí estabas preparado, porque sólo hiciste lo que ella decía que quería que hicieras, no lo que realmente sentía y tú, en ese momento, no conseguías entender por qué hacía eso, había algo que no te dejaba entenderlo pero eso, también lo has superado.

Llegará el día en que el pasado se queda atrás y despiertas y ya no duele más.

Yo también estuve ahí y no puedo decirte cuando terminará tu dolor, porque cada proceso y cada duelo es personal, te vuelves muy sensible y te pones sentimental, lloras día y noche hasta que te cansas de llorar.

Sí, realmente, estuve ahí donde tú estás y te entiendo más de lo que puedas imaginar.

Y, el tiempo no curará totalmente esta herida porque ella ha sido y es muy, muy importante para ti y en tu vida, pero el tiempo es sabio y te ayudará a pegar cada pedacito de ti que no supo valorar.

Quizá no vuelvas a ser la misma persona que eras pero te aseguro que el tiempo pasará y tú alma será más bella; serás una persona más fuerte, más resiliente, una persona más hermosa por dentro y por fuera, volverás a sonreír (aunque los dos sabemos que siempre te ha costado), volverás a soñar, volverás a florecer y aunque no lo creas y no quieras, volverás a sucumbir ante el amor, eso sí, cuídate y cuídame, por favor.

Yo también estuve ahí y, un día sanarás y cuando menos lo esperes, créeme, volverás a amar…

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario