Me hubiese gustado ser tu compañero de vida, tu cómplice y amigo de esos que te guardan hasta el más íntimo secreto, quien se quedase a ti abrazado hasta que por fin te hayas dormido; juro que hubiese amado verte cerrar tus ojitos lentamente hasta que el sueño te venciera el resto de mis noches.
Me hubiese gustado ser quien amaneciera día a día contigo y verte sonreír al verme a tu lado, abrazado a tu cuerpo…
Me hubiera gustado ser el que se quitara el suéter cuando hiciese mucho frío, porque en mi torpeza olvidé recordarte que llevaras el tuyo, abrigarte, que sientas más que mi calor, mi aroma, ese olor que cada día de ti se enamora.
Me hubiese gustado compartir mi paraguas contigo en días de lluvia o jugar como dos niños bajo ella, mojarnos mientras regresáramos a casa, preparar tu desayuno favorito.
Hubiese dado todo por ser yo el que te despertase cantando las mañanitas desafinadamente el día de tu cumpleaños, llenarte de besos, adornar un pastel con tu nombre, celebrar un día más de tu existencia como si fuera el último.
Me hubiese gustado que seas tú la que saliera corriendo junto a “nuestro perra” al verme llegar del trabajo y que me abraces, llenarte de besos, que me contaras cuanto me has extrañado, que no ves las horas que pasen para que esté a tu lado y luego de un baño caer en el sofá, tú sentada y yo en tus piernas acostado, ver tu carita como se ilumina de emoción mientras me cuentas alguna de tus historias del pasado, de tu infancia aunque no haya sido la mejor, de alguno de tus planes para los dos, y luego hacernos el amor en el más oscuro silencio de nuestra habitación.
Si, hubiese dado todo por ser el padre de tus hijos, por tomarte de la mano mientras vemos correr frente a nosotros a los niños, tu preocupada, ansiosa y yo diciéndote que todo está bien con un beso en los hombros, que ellos se sienten amados, protegidos.
Pero no, ¡no pude! por más que yo quise con todas mis fuerzas quedarme contigo, nuestro destino nos llevó por caminos distintos.
Me hubiese gustado escribir una historia para nosotros con final felíz, pero a cambio nos tocará hacer felices a otras personas porque en esta vida no se nos dió; tal vez porque no era nuestro momento o tal vez porque simplemente estamos destinados a otros brazos, a otros cuerpos.
Nos tocó amarnos por instantes y aunque en el tiempo hayan sido momentos fugaces, para mí cada minuto siempre fue más que cientos de eternidades.
Nos tocó amarnos así sin poder gritarlo, pero nos amamos tanto que no nos hizo falta títulos.
Nos amamos con fuerza, con ansías, con deseo, nos marcamos para toda la vida y aunque no fuí el amor de tu vida, espero que en el tiempo quede como un bonito recuerdo, de esos que no se olvidan, de esos que se añora por siempre, pero no voy a negarlo me hubiese gustado ser el amor de tu vida…
Continuará…
Deja un comentario