Me enamoré hasta de las letras de tu nombre, de la manera en que suenan y de lo que evocan.
Me enamoré de tus ojos, de esa mirada que parece contener un Universo entero.
Me enamoré de tu sonrisa, capaz de iluminar hasta los días más grises.
Me enamoré de cada palabra que dices.
Me enamoré de tu voz que resuena como una melodía.
Me enamoré de cada gesto que haces, incluso de aquellos que tú misma no notas.
Me enamoré de ti, de todo lo que haces y lo que consigues que yo sea capaz de hacer cuando estoy contigo.
Me enamoré de ti y fuiste consciente de ello y yo te lo dije y lo demostré en muchas ocasiones y jamás te lo volveré a decir aunque no por ti, por mi.
Continuará…
Deja un comentario