Tengo dos grandes problemas, bueno en realidad son uno grande y otro menos, la verdad. Voy a confesar los dos en esta carta, comenzaré con el menor de ellos:
- Quiero, más bien necesito dejar de escribir a S este tipo de cosas. Ella no siente, ella no quiere, hacer esto ya no me ayuda… pero es que después de tanto tiempo sin poder expresar lo que siento, el poder hacerlo ahora, no puedo evitarlo aunque tenga claro que con ella es demasiado tarde.
- No puedo vivir sin su sonrisa. Es imposible, cada instante sin ella es un abismo, un vacío que me arrastra, que consume mi ser, porque en esa curva perfecta se quedo incrustada mi alma y sin ella… no soy más que un suspiro perdido, cada día sin verla, sin sentir tu risa cerca, siento como morir un poco, como un reloj que se quiebra.
Esa maldita sonrisa es mi luz, mi aire, mi vida y el mundo carece de sentido.
Grito al cielo y a la lluvia que cae que te necesito como el viento necesita libertad. Sin ti, todo es gris, todo es frío, todo es nada y mi corazón, sin tu risa, está hecho de migajas.
Tu sonrisa es la llama que enciende mi oscuridad, es el refugio donde mi alma siempre ha querido reposar.
Tu sonrisa es a la vez mi paz y mi hogar y sin ella, estoy perdido… no sé cómo continuar.
Grito desde lo más profundo de mi alma que sin tu magia, mi vida no tiene razón de existir. Cada lágrima que cae es un grito desesperado, porque sin tu sonrisa, todo en mí está quebrado.
Me niego a un mundo sin tu sonrisa, prefiero la lluvia que quema, el frío que mata, antes que vivir en un lugar donde tu luz no esté, porque sin ti, todo es vacío… todo es perder, como tú dirías: “todo es mal”.
Continuará…
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