No encajo ni he encajado nunca, ni niño bueno ni niño malo, ni exitoso ni fracasado, ni de los que buscan ni de los que “se dejan buscar”, ni de los sociables que arrasaban por la noche ni de los “raritos” que huían de las fiestas, a veces consciente y otras inseguro… en realidad, soy todas esas personas pero siempre hay alguien poniéndome una etiqueta, como si todos en el fondo no fuéramos mil versiones que dependen del día, del estado de ánimo y de las circunstancias.
No encajo ni he encajado nunca porque para lo bueno y para lo malo no quepo ni quiero hacerlo en los moldes.
Continuará…
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