Nos equivocamos cuando nos guardamos todo dentro. Cuando para no hacer daño a los demás, nos hacemos daño nosotros mismos, acumulando frustración, estrés y rabia, porque nos olvidamos de que el cuerpo es el campo de batalla de nuestras emociones. Las células del cuerpo obedecen a la psique y es fácil enfermar a causa del dolor del alma.
He pasado muchos años de mi vida encerrado en mi, por desgracia cuando tenía una discusión con mi pareja, no era capaz de expresarme, no conseguía decir nada (por eso es que apenas he tenido discusiones de pareja y eso, aunque parezca que no, es muy malo porque el día que tienes una…). Me ocurría lo mismo en el momento que me pedían algún consejo en el que al dar mi punto de vista pudiera salir mal, cuanto más cercana fuera la persona y más sentimientos hubiera por mi parte más me retraía en mi mismo.
Ahora bien, gracias a la terapia que estoy siguiendo, gracias a este blog y claro esta, al esfuerzo que estoy haciendo para cambiar esto que me mataba, he empezado a explicar muchas cosas, creo que a veces, demasiadas y ahora sobre todo a las personas que más me importan y al hacer esto, me he encontrado con un gran problema, pongo en situación: antes molestaba el hecho de que no pusiera en contexto situaciones, decisiones, actos… ahora molesta que explique o pregunte todo o casi todo. La cosa es que ahora estoy comenzando a entender, sentir, poder analizar, explicar, dar opinión o rebatir, cosas y situaciones que para mi eran imposibles o impensables hace unos meses pero… eso también molesta.
Si explico demás no es por la persona a la que se lo esté explicando, es por mi mismo, he estado tanto tiempo sin poder hacerlo que ahora me “siento obligado” a hacerlo.
Si antes no podía “pelear” mal, ahora que no quiero pero puedo dialogar de forma abierta y sincera… también mal.
De verdad, uno no sabe cómo hacer las cosas bien.
Continuará…
Deja un comentario