He llegado a un punto de mi vida en donde ya no me complico con lo que no vale la pena.
Si tienes ganas de hablar conmigo, genial, sino… está bien, no pasa nada, a otra cosa.
Las relaciones ya sean de amistad o amor no se pueden forzar.
Aprendí que cuando intentas empujar demasiado terminas lastimándote.
Pasé mucho tiempo intentando complacer a todos y me di cuenta de algo: me estaba olvidando de mi mismo en el proceso.
Ahora dejo que la vida fluya, que las cosas sucedan de forma natural, con ello, algunas sorpresas son buenas y otras… no tanto pero, cada una trae con ella una lección que me ayuda a crecer.
Creo firmemente que todo pasa por una razón. Si algo está destinado a suceder en mi vida, sucederá en su momento perfecto y sino quizás sea porque la vida tiene algo mejor reservado para mi, algo que aún no alcanzo a comprender, esa idea me impulsa cada día.
Me enfoco en disfrutar el presente, en vivir con gratitud y seguir avanzando con determinación.
La vida es una aventura y lo mejor siempre está por venir.
Continuará…
Deja un comentario