Ya no te quiero como antes, eso es cierto.
Esta sería la “última” carta que te habría escrito justo al volver. Es algo que tenía guardado desde hace tiempo con la esperanza de poder “entregártela” si, al final, todo terminaba con nosotros juntos de nuevo, S.
He decidido sacarla ya porque como ya he dicho, me cansé de demasiadas cosas contigo que no enumeraré de nuevo por no hacerme daño a mi mismo y porque tengo claro el siguiente paso a dar en mi vida.
- Comienza la carta:
“Esa etapa de pulsaciones disparadas, de mariposas en el estómago, donde cada canción de amor parecía hablarme de ti, ya pasó.
No es un secreto.
Te veo, y sí, algo vibra, pero ya no me convierto en un semáforo en rojo, en un tomate.
Ya no te quiero con esa fiebre, esa inocencia de quien descubre el amor por vez primera, esa locura, ese primer vuelo ciego del que uno se enamora.
Cartitas, corazoncitos en el borde de la hoja, hablar hasta el amanecer, hasta que se nos secara la garganta, como si el mundo fuera a acabarse mañana.
Ya no te quiero como antes, así, como al inicio, con esa urgencia por descubrirnos, por devorarnos el uno al otro, como si el mundo fuéramos sólo nosotros dos.
Ya no te quiero como antes, pero no, no te quiero menos, todo lo contrario.
Ahora te quiero de verdad, con todo el peso que eso conlleva.
Te quiero completa, con todo lo que implica.
Sin idealizaciones, sin pedestales.
No como antes.
Antes pensaba que lo que sentía era amor, y lo era, pero sólo una parte.
Ahora veo que el amor es mucho más.
Ya no te quiero con esa locura ciega, ahora te quiero con los ojos bien abiertos, viendo tus defectos, tus manías, tus malos días.
Te quiero así, con lo bueno y lo malo, sin vendas en los ojos, aceptando que dejas los calcetines fuera de su sitio, que no siempre quieres conversar porque no tuviste un buen día, pero al final vuelves a casa para encontrar paz, el mejor abrigo o una cerveza fría.
Te quiero en tu realidad, en tu presente, en este preciso instante.
No te quiero como antes, no como un flechazo de adolescente, sino como un hombre que ve todo lo que eres y, aún así, ¡se queda! no por costumbre, sino por elección.
No te quiero como antes, te quiero en tu totalidad porque el amor verdadero ve todo eso y aún así, decide amar.
Te quiero desde la belleza en lo cotidiano, desde un amor que no necesita de constantes demostraciones extravagantes, porque se nutre de los pequeños gestos de cariño constantes, de los silencios más cómodos, desde la tranquilidad de saber que estás allí para disfrutar, para elegirnos aunque un día sintamos que ya no podemos más.
No te quiero como antes, ¡es cierto!
Te quiero mucho más, te amo mucho más, tanto que escribirlo no sería suficiente para expresar que sólo contigo me quiero quedar…”
Continuará…
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