Todos tenemos días malos y solemos estropear un momento bueno, pero eso no nos hace malas personas. Sin embargo, el hecho de rectificar y aceptar nuestros errores puede generar un alivio interior, sobre todo cuando nuestras intenciones son todo lo contrario a nuestras acciones.
No todos la merecen. No todos merecen tu tiempo y energía, mucho menos, cuando no se molestan en buscarla pero, hay personas que sí la merecen, aunque es difícil saber quiénes son.
Al final,lo único que se debe de buscar es paz mental, por lo que no cualquiera merece un lugar.
Las segundas oportunidades sí existen, pero no se hace el esfuerzo de empezar de nuevo por cualquier persona, por ello valora las cosas en su momento, el tiempo pone todo y a todos en su lugar, pero eres tú quien decide si merece una segunda oportunidad.
Continuará…
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