Detrás de un corazón frío, hay un amor que no tuvo otra opción.
Un corazón que tuvo que armarse solo, que tuvo que aprender a olvidar, que tuvo que dejar de soñar, que tuvo que dejar de esperar.
Detrás de un corazón frío, hay un amor que duda, que cuestiona su capacidad de amar.
Un corazón que tuvo que endurecerse, que tuvo que callar su dolor, que tuvo que aprender a sonreír sin sentir.
Un corazón que se curó en medio de tanta desconfianza, que tuvo que aprender a soltar, que tuvo que dejar ir.
Detrás de un corazón frío, hay un amor que prefiere la soledad, que evade el amor por miedo a sufrir.
Un corazón que ha congelado todo sentimiento, que ya no recuerda, que ya no llora, que ya no siente.
Si esa persona llega a tu vida, comprende su dolor, su miedo, su historia. Debes mostrarle que el amor no duele, sino que sana, que cura y no juzga.
Continuará…
Deja un comentario