Pensarte se siente como estar pecando, pecar de lujuria al imaginar el roce de una piel y unos labios que míos no son.
Pensarte se siente como robar, robar una mirada que no me pertenece.
Pensarte se siente como profanar la imagen de la pureza.
Pensarte se siente como ensuciar el blanco lienzo de la perfección.
Pensarte se siente como encender un ardiente fuego dentro de mi ser, un fuego que arrasa con mi cordura, un fuego que debora cada centímetro de mi cuerpo y al mismo tiempo me hace renacer.
Pensarte se siente como ser un demonio infiltrado en el suave cielo, ardiendo por fuera pero renaciendo por dentro.
Continuará…
Deja un comentario