Quien aprende de su error ya no es la misma persona que lo cometió.
Tal y como lo dijo Freud: “aprecio los días de esfuerzo como mis días más bellos, del error salió la lección”, realmente la persona de hoy una vez asumido el fallo, corregido y trabajado en él, es mejor que la anterior.
Pensémoslo, de la ignorancia nació la sabiduría y la persona de hoy, ahora es distinta.
Ha llegado el momento de enfrentarse a aquello que no me permitía avanzar, hoy, rompo las cadenas y me libero de la condena para vivir el presente con la mirada fija y puesta de frente.
Continuará…
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