Soltar no es intentar que algo que paso ya no te afecte, implica ser capaces de dejar ir la manera en que interpretamos aquello que pasó, para empezar a hacerlo desde otro contexto.
Ocurre que para poder hacer este movimiento y poder cambiar esta visión tenemos que permitir que aquello que nos pasó nos afecte, de la forma en que sea, pero que nos afecte, pasar ese daño y nos mueva y nos remueva y que por tanto, provoque una evolución en nosotros y a veces, incluso que nos termine convirtiendo en otra persona.
Realmente, este es el reto, a esto es a lo que nos resistimos la mayoría de las veces pero, cuando lo conseguimos y estamos abiertos a aprender y que esa situación nos pueda transformar, entonces es cuando sentimos esa liberación porque ese pasado ya no afecta negativamente a nuestro día a día y ya habremos conseguido acceder a la sabiduría, lo que al final vendría a ser el poder vivir una situación parecida a la que ya vivimos pero esta vez ser capaz de vivirla desde otro lugar.
Continuará…
Deja un comentario