“Sueños recurrentes hay en mis noches, sueños que enmarcan las bellas miradas que fueron mías, esos cálidos abrazos que me llenaban el alma y esos besos que solo tú sabes dar… pero como escribí al principio, son sueños, únicamente sueños que llevaré conmigo hasta que mi respirar se detenga y no haya un mañana para mí.
Este tiempo que nuestras vidas coincidieron, en definitiva, cambió el rumbo de la mía, me devolviste algo que hace tiempo no sentía, y si, tu traías contigo ese amor que se dejaba sentir en cada rincón de mi ser, en cada despertar y en cada noche antes de dormir y, siendo tu la dueña de todo eso tan hermoso, tuviste el derecho de poder ir quitándomelo poco a poco y sólo puedo decirte gracias, gracias por hacerlo de esa manera, que aunque me hizo luchar contra toda razón y lógica, pude comprender lo que ya estaba escrito en este capítulo de nuestra historia, una historia de amor como ninguna otra, tú con tu singular y alocada forma de ser y yo, cursi y siempre tratando de hacerte reír, porque sabes, escuchar tu risa o ver cómo tus labios formaban esa divina sonrisa fue la mejor parte de estas páginas que juntos escribimos.
Te extraño, no lo niego, quiero sentirte, quiero amarte una vez más, quiero recorrer con mis labios y sentir la ternura de piel rozando sobre mis deseos, deseo tanto verme en el reflejo de tus ojos, acariciar tu cabello y con una enorme sonrisa decirte lo mucho que me encantas pero, este es el corazón escribiendo por mi, aunque mi mente y razonamiento te piden que ignores las anteriores líneas de este párrafo y, a mi resignarme a que con el tiempo te olvides de mi, con una mirada cristalina sólo quiero escribirte… Hasta pronto mi niña, TE AMO, Pero sabemos que es mejor así.”
Continuará…
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