No pido que lo superes pero, iguálamelo. Es una frase que hace una temporada estuvo un poco de moda por un programa de televisión, el de José Mota, para ser más exactos, pues, a lo que voy.
He llegado a casa después de 11:30 en las que contamos trabajo y el viaje de hora y vuelta y por segundo día consecutivo… me estás esperando con Lobito, siempre me encantaste, desde pequeño y siempre lo has sabido pero, en tres días… ¡lo que me estás ganando! quiero creer que es una apuesta por mi que has hecho y ojalá no me equivoque.
Hoy ya si sabía que seguías en el pueblo, ya no me habías engañado como para lo de ayer, al final, esta semana que has cogido de vacaciones… cuando te vayas… me va a doler porque me estoy “acostumbrando” a tenerte a mi lado en sólo eso, tres días.
Venga, que seguiré escribiéndote por aquí y ya leeremos todo esto juntos en la escapada.
Te veo en un momento, cierra los ojos y estoy allí, ya voy a buscarte.
Gracias por todo.
Continuará…
Deja un comentario