427. Mi amor, mi todo…

By

No sé cómo empezar esta carta sin que las palabras me ahoguen, sin que el dolor me consuma antes de terminarla. Pero necesito escribirte, necesito decirte lo que llevo dentro antes de dejarte ir por completo.

Me pediste que nos separásemos, que siguiéramos caminos distintos, y aunque mi corazón gritó que no, aunque todo en mí quería aferrarse a ti con la última fuerza que me quedaba, sé que no puedo retenerte. Sé que si tú lo decidiste, no me queda más que respetarlo, aunque eso signifique arrancarme el alma con mis propias manos.

No puedo explicarte cuánto me duele verte cada día, tan cerca y tan inalcanzable. Sentir que el aire se rompe cuando cruzamos miradas y saber que ya no soy la persona a la que buscas al final del día. Me duele saber que debo acostumbrarme a una vida en la que tú ya no estás conmigo, a reír sin que seas tú la razón, a seguir adelante con este vacío que solo lleva tu nombre.

Yo quería compartirlo todo contigo: mis victorias, mis fracasos, mis risas y mis lágrimas. Quería que fueras la persona con la que contara siempre, la que entendiera mis silencios y abrazara mis miedos. Pero el destino ha decidido otra cosa, y por más que me duela, tengo que aceptarlo.

Te amo. Te amo con cada parte de mí, y quizás siempre lo haga. Pero también sé que amarte significa querer tu felicidad, aunque no sea a mi lado. Así que aunque pensé que te había dejado ir, me he dado cuenta que no lo había hecho y ya tengo que hacerlo, hoy mismo. No porque quiera, no porque no duela, sino porque sé que aferrarme a ti sólo nos hará daño a los dos, sobre todo a mi.

Prometo seguir adelante, aunque cada paso duela. Prometo sonreír, aunque por dentro me queme el alma. Y prometo que cuando nos crucemos cada día en el trabajo, aunque todo en mí grite por correr hacia ti, me mantendré firme. Porque te amo, y porque el amor verdadero también sabe soltar cuando es necesario.

Siempre serás mi amor más grande, el que recordaré con un nudo en la garganta y una sonrisa triste. Gracias por todo lo que fuimos. Gracias por haberme hecho sentir lo que nunca pensé que sentiría. Y gracias, sobre todo, por haber existido en mi vida, aunque hoy me toque aprender a vivir sin ti.

Adiós, mi amor.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario