Cada día es una batalla contra lo inevitable. Despierto con la esperanza absurda de que todo haya sido un mal sueño, pero la realidad me golpea con la misma frialdad de siempre: ella ya no es mía, pero sigue aquí. No en el modo que desearía, no en el modo que necesito. Está cerca, demasiado cerca para olvidarla, demasiado lejos para volver a tenerla.
Es una herida que no cierra porque nunca dejo de rasgarla. La veo, la escucho, la siento en cada rincón de mi rutina, como un fantasma que no desaparece pero tampoco se deja atrapar. Su sonrisa ya no me pertenece, sus pensamientos viajan hacia alguien más, y aun así, no me suelta del todo. Y lo peor… yo tampoco soy capaz de soltarla.
¿Cómo se deja ir a alguien cuando tu corazón sigue aferrado con uñas y dientes? Me repito que debo seguir adelante, que el tiempo sanará esto, pero cada encuentro con ella es un recordatorio de lo que fue y de lo que ya no será. Verla todos los días es como vivir en un duelo que nunca termina, como despertar en un incendio que se niega a apagarse.
Me dicen que el amor no debería doler así, que debería dejarla ir, pero ¿cómo se deja ir a alguien que aún es parte de tu mundo? ¿Cómo se arranca de raíz algo que ha crecido tan profundamente dentro de ti? No quiero olvidar, no quiero renunciar a lo que fuimos, pero al mismo tiempo, cada segundo así me está destruyendo.
La veo. Me sonríe como si todo estuviera bien. Como si su mundo siguiera girando sin problemas mientras el mío está hecho cenizas. Y sé que no es culpa suya, que ella tiene derecho a seguir adelante, a enamorarse de otro, a vivir sin mí. Pero eso no hace que duela menos.
Quisiera desaparecer. Borrar mi historia, reiniciar mi vida en un lugar donde nadie sepa quién soy, donde su sombra no me persiga. Pero sé que eso no es posible. Lo único que puedo hacer es soportarlo un día más, y otro, y otro… hasta que un día, sin darme cuenta, su recuerdo ya no duela tanto.
Hasta que un día, sin saber cómo, pueda decir su nombre sin que se me haga un nudo en la garganta.
Hasta que un día, por fin, pueda soltarla.
Continuará…
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