Apenas ha empezado el día y ya estoy contando las horas para que llegue el fin de semana y podamos vernos de nuevo. Me hace mucha falta sentirte cerca, perderme en tu sonrisa y dejar que tu presencia me recuerde que todo va a estar bien.
Anoche, después de hablar contigo, me quedé dándole vueltas a lo que me dijiste. Saber que estás orgullosa de mí por el paso que he dado con S y que crees que esta era la mejor forma—aunque también la más dolorosa—de darme cuenta y poder cerrar esa historia, me ha hecho pensar mucho. Tienes razón. Era necesario, y aunque duele, me está permitiendo ver con claridad lo que realmente quiero, lo que realmente necesito. Y en medio de todo esto, ahí estás tú, apoyándome, entendiéndome sin juzgarme, dándome las gracias por ser honesto cuando en realidad soy yo quien debería agradecerte a ti.
No estás esperando que tenga todas las respuestas ni que finja sentir algo que aún no puedo forzar. Me estás dejando ser yo, con mis miedos y mis dudas, pero también con mis ganas de seguir adelante, de construir algo bonito, de cuidar lo que está naciendo entre nosotros. Y eso significa más para mí de lo que puedo expresar.
Gracias por estar. Gracias por confiar. Gracias por hacerme sentir que no tengo que correr ni demostrar nada, que simplemente puedo caminar a tu lado y dejar que el tiempo nos lleve donde tengamos que llegar.
Que tengas un día precioso, mi niña. Te veo muy pronto.
Continuará…
Deja un comentario