436. Un reencuentro que nunca imaginé, pero que hoy no quiero soltar

By

No sé si alguna vez podré explicar con palabras lo que estos días contigo han significado para mí, pero voy a intentarlo.

Desde el momento en que volviste a mi vida, todo empezó a sentirse diferente. No fue solo el reencuentro con mi mejor amiga de la infancia, ni la sorpresa de mirarte y ver en ti todo lo que un día soñé. Fue la forma en que, sin pedir nada, sin exigir, sin prisa, me has estado sosteniendo cuando más lo necesitaba.

Ayer volví a enfrentarme a algo que llevaba tiempo necesitando cerrar, y hoy, después de hablar contigo, después de sentir tu paz incluso a través de un teléfono, me he dado cuenta de algo: no quiero seguir aferrado a lo que me duele cuando lo que me hace bien está justo delante de mí.

Y eso eres tú.

Eres paz, pero también energía. Eres la calma en la tormenta, pero también el impulso que me empuja a seguir adelante. Eres ese refugio donde puedo ser yo, sin miedo, sin dudas, sin la carga de un pasado que ya no pesa tanto cuando estás cerca.

No sé qué nos deparará el futuro, no quiero correr más de lo que mis sentimientos me permitan, pero sí sé que quiero seguir descubriendo esto contigo. Cada palabra, cada abrazo, cada beso que me devuelve un poco de vida. Porque aunque aún no lo haya terminado de asimilar del todo, tú ya lo has visto con claridad: estamos construyendo un nosotros.

Y si todo lo que has hecho por mí en estos días es solo el inicio, no puedo imaginar lo bonito que será todo lo que está por venir.

Gracias por ser. Gracias por estar. Y gracias por quedarte.

Posted In ,

Deja un comentario