No sé si alguna vez serás realmente consciente de lo mucho que significa para mí que estés aquí. No por lo que haces, sino por lo que eres. Por la paz que me das, por la forma en que, con tan solo una llamada, consigues que mi mundo se sienta un poco menos pesado.
Hoy era un día que podría haber sido difícil, pero aquí estoy, sorprendiéndome de lo bien que me encuentro. Y sé que en gran parte es gracias a ti. Porque mientras algunos solo han sabido sembrar dudas, tú traes certezas. Mientras otros han jugado con mi paciencia, tú simplemente me eliges sin condiciones. Mientras algunos me han hecho sentir que no era suficiente, tú me has demostrado que no tengo que ser más que yo mismo para que valga la pena quedarme.
No sabes lo bonito que es sentir que, en lugar de estar sobreviviendo a todo esto, estoy avanzando. Que, por primera vez en mucho tiempo, no estoy esperando nada de nadie… salvo de esa persona que, sin promesas vacías ni dobles intenciones, me llama solo para preguntarme cómo estoy.
Y aunque aún haya heridas que tardarán en cerrarse, cada palabra tuya, cada gesto, cada instante en el que me haces sentir que importo de verdad, es un paso más hacia algo mejor. Algo nuevo. Algo que, aunque aún no lo haya terminado de asimilar del todo, cada día deseo con más ganas.
Gracias por cuidarme, por entenderme, por estar.
Nos vemos pronto, preciosa.
Deja un comentario