No debería estar escribiendo esto. No debería tener que dirigirme a vosotras por algo así. Porque nada de lo que pasó debió haber ocurrido jamás. Porque no deberíais haber tenido que callar, ni soportar, ni tragaros el miedo, la incomodidad, la rabia. Porque vuestro derecho a sentiros seguras nunca debió depender de vuestra capacidad de aguantar en silencio.
Pero aquí estamos. Y si algo ha quedado claro, es que sois infinitamente más fuertes de lo que él creyó.
Hoy quiero que sepáis que os miro con admiración. Porque hablar no es fácil. Porque enfrentarse a lo que ha pasado, ponerlo en palabras y exponerlo al mundo, es un acto de valentía que muchos no comprenden. Porque hay quienes minimizan, quienes justifican, quienes miran para otro lado. Pero vosotras habéis decidido romper el silencio. Y eso lo cambia todo.
Él creyó que podía reduciros al miedo. Creyó que podía seguir haciéndolo sin consecuencias. Creyó que su poder estaba en vuestro silencio. Pero su error fue pensar que iba a durar para siempre.
Vosotras habéis demostrado que no. Que ni su abuso, ni su prepotencia, ni su asquerosa impunidad iban a ser eternas. Que en cuanto tuvisteis la oportunidad, tomasteis el control. Que os unisteis. Que hablasteis. Que lo detuvisteis.
Y hoy, si algo quiero que recordéis, es esto: no estáis solas.
No lo estabais cuando decidisteis hablar. No lo estáis ahora. Y no lo estaréis nunca.
Lo que habéis hecho no es solo un acto de justicia por vosotras mismas. Es una lección para todas las que vienen después. Para que ninguna otra tenga que pasar por lo mismo. Para que sepan que el silencio no es la única opción.
Así que si alguna vez dudáis, si alguna vez os preguntáis si valió la pena, si alguna vez sentís que os pesa haber hablado… recordad que no sois las únicas que habéis ganado con esto.
Habéis hecho lo que muchas no pueden, lo que muchas no se atreven, lo que muchas ni siquiera llegan a imaginarse haciendo. Y por eso, hoy más que nunca, os admiro y os respeto.
Gracias por no callaros. Gracias por ser valientes.
Y sobre todo, gracias por demostrar que el miedo cambia de bando cuando las voces se alzan.
Deja un comentario