No sé si alguna vez encontraré las palabras exactas para describir lo que siento por ti, pero si algo tengo claro es que desde que volviste a mi vida, todo ha cambiado.
Tu llegada ha sido como un soplo de aire fresco, una luz inesperada que apareció justo cuando más la necesitaba. No viniste a llenar un vacío, ni a reparar lo que alguien más rompió. Viniste con la sencillez de quien simplemente está, con la certeza de quien elige sin presiones ni exigencias.
Y, sin darme cuenta, me he ido acostumbrando a ti. A tus mensajes, a tus llamadas inesperadas solo para saber cómo estoy, a la forma en que pronuncias mi nombre, a la paz que encuentro cuando me abrazas. No sé si te lo he dicho lo suficiente, pero cuando me sostienes entre tus brazos, todo se calma. Mi mente deja de correr, mis miedos se apagan, y solo existe el ahora.
Contigo, estoy aprendiendo que el amor no es un pulso constante por ver quién cede más, ni una lucha por encontrar el equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe. Contigo, el amor es simplemente estar, caminar juntos sin importar el ritmo, sin la necesidad de que todo sea perfecto desde el primer momento.
Aún no sé hasta dónde nos llevará este camino, pero sé que quiero recorrerlo contigo.
No necesito promesas apresuradas ni certezas absolutas. Lo único que necesito es lo que ya estamos construyendo: confianza, tranquilidad, un espacio donde ser nosotros mismos sin miedo, sin la presión de ser más o menos de lo que ya somos.
Si algo he aprendido en estos días es que el amor no se mide en grandes gestos ni en palabras grandilocuentes, sino en esos pequeños detalles que construyen el día a día. En la forma en que me miras cuando crees que no me doy cuenta, en cómo tomas mi mano sin necesidad de decir nada, en la forma en que me has mostrado que estar para alguien no es una carga, sino una elección que se hace con el corazón.
No tengo prisa. No quiero quemar etapas ni forzar sentimientos. Solo quiero que sigamos aquí, que sigamos caminando juntos, con la certeza de que, pase lo que pase, nos hemos encontrado en el momento exacto en que teníamos que hacerlo.
Y si algún día el destino nos lleva más lejos de lo que hoy podemos imaginar, quiero que sepas que todo esto que siento ahora, ya es inmenso.
Gracias por lo que estás siendo en mi vida. Por cada instante, por cada palabra, por cada gesto. Por hacer que, después de todo, creer de nuevo en el amor no me parezca una locura.
Continuará…
Deja un comentario