No sé dónde acabará este camino ni qué nos deparará el destino, pero sé que no quiero perderte en el tiempo. No quiero que esto se convierta en un puñado de recuerdos que con el tiempo se desgasten, ni en una historia inconclusa que se cuente con nostalgia. No quiero resignarme a que seas solo un instante fugaz.
No está en mis planes. Porque quiero quedarme contigo, apostar por esto, dejar que crezca sin prisas, sin miedos, sin el peso de lo que fuimos o lo que podríamos ser.
Ojalá seas tú quien no tema abrazar mi caos, quien entienda mis silencios tanto como mis palabras, quien tenga la valentía de ser cómplice de mis sueños y testigo de mis tormentas. Ojalá seas tú quien decida quedarse, no por necesidad, sino por elección.
Ojalá el destino nos lleve siempre en la misma dirección, sin importar el rumbo ni las dificultades, mientras caminemos de la mano. Mientras tu refugio sean mis brazos y mi hogar sea tu corazón.
Ojalá seas tú, ese suave rocío que moje mi alma, la dulce lluvia que inunde mi piel y mis ganas.
Ojalá seas tú, siempre en mi guerra y en mi calma.
Ojalá seas tú quien se quede en mi vida, en mis días, en mis noches, en mi historia.
Ojalá seas tú quien elija quedarse, sin condiciones, sin dudas.
Ojalá seas tú. Siempre.
Continuará…
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