462. 21 de marzo: Entre lo que fue y lo que será

By

Hoy es un día extraño. Una fecha marcada en mi historia, en mi piel, en mi memoria.

Hace exactamente tres años, pensé que comenzaba una vida junto a la persona con la que lo compartiría todo. Tres años que, al final, no se cumplieron.

No puedo evitar preguntarme ”¿y si…?”

¿Y si hubiera sido consciente de lo que me pasaba?

¿Y si hubiera entendido antes cómo proceso mis emociones?

¿Y si hubiera sabido expresarme de la forma en que ella necesitaba?

¿Y si no hubiera tenido tanto miedo de mostrarle mi mundo?

No sé si esas respuestas habrían cambiado el final, pero el peso de esa duda sigue ahí, aunque cada día pese un poco menos.

Porque, por mucho que me duela, sé que la historia con S no terminó solo por mí. El miedo estuvo presente en ambos lados.

Ella temía que la estuviera ocultando, que no formara parte real de mi vida.

Yo temía que mi mundo, que nunca supe poner en su lugar, la dañara, que le hicieran pensar algo que no era cierto.

Y en esa batalla de miedos, nos fuimos perdiendo.

Lo que fue con S, fue intenso, pasional, una lucha constante por demostrar, por hacer que todo funcionara. Pero ahora, con el tiempo y la distancia, entiendo que lo que para mí era entrega, para ella fue desgaste. Y lo que para ella era insistencia por encajar en mi vida, para mí era un recordatorio constante de lo que nunca supe manejar bien.

Hoy duele. No voy a fingir que no. No porque quiera volver, sino porque todavía queda algo de lo que fue. Algo que no desaparece de un día para otro, algo que, por mucho que intente ignorar, sigue latiendo en un rincón de mí.

Pero hoy, por primera vez en mucho tiempo, también veo lo que tengo delante.

Hoy, en lugar de quedarme atrapado en lo que no fue, voy a centrarme en lo que sí es.

Estoy con J. Y aunque todavía no sé hasta dónde nos llevará esto, sé que con ella todo se siente diferente.

No hay que demostrar a cada paso, no hay que pelear por encajar, no hay que llenar vacíos con gestos desesperados.

Todo es más real, más sano, más ligero.

Con ella, no hay que forzar nada, no hay que luchar contra los miedos del otro, porque ya nos conocemos desde siempre, porque siempre ha sabido quién soy, con lo bueno y con lo malo.

Y aunque me pesa este día, aunque en algún momento las sombras de lo que fue quieran volver, tengo que recordar que todo lo que viví me ha traído hasta aquí.

Hasta esta escapada. Hasta este presente.

Hasta J.

Hasta una oportunidad que no quiero dejar pasar por seguir mirando atrás.

Lo que fue, fue.

Y lo que será, depende de lo que haga ahora.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario