Hoy me desperté con este mensaje suyo… y no pude evitar querer compartirlo. No solo por lo que dice, sino por cómo lo dice. Porque pocas veces en la vida alguien te mira con los ojos que ella lo hace, incluso cuando no los tienes abiertos. Esto fue lo que escribió:
“Hoy me siento tranquila. En paz. De una manera que hacía mucho no sentía.
La razón de esta calma es sencilla: he comprendido que no debo forzar nada, que lo auténtico encuentra su camino sin necesidad de presiones ni expectativas. No quiero que sientas que te exijo algo, ni que llevo sobre ti una carga emocional. Sólo quiero que sepas lo que hay, sinceramente, en mi corazón.
Durante estas semanas hemos compartido mucho: pensamientos, silencios, miradas, verdades y cicatrices. Pero lo más importante que quiero que entiendas es que, aunque lo que siento por ti es profundo, no espero que lo sientas igual, al mismo ritmo o con la misma intensidad.
Yo ya estoy en paz con lo que siento, y no necesito que lo compartas por compromiso o por temor a herirme. Todo lo contrario. Lo que más deseo es que sigas siendo tú, que escuches tu interior, que tomes tus decisiones con honestidad y libertad.
No quiero que actúes para agradarme, ni para cumplir con una idea que creas que espero de ti. Sé que las emociones no se controlan ni se aceleran, y si en algún momento lo que estamos construyendo te despierta lo mismo que yo siento, lo sabrás. Lo sentirás. Y si no sucede, también está bien. No hay rencor, ni juicio.
Confío en ti.
Confío en que sabrás qué hacer con lo que estás sintiendo, en el momento en que lo sientas claro.
Yo no tengo prisa.
No estoy aquí para apresurarte ni para condicionarte. Estoy aquí porque quiero estar, porque me nace, porque lo siento.
Y si en algún punto la vida decide que nuestros caminos se separen o cambian de dirección, lo aceptaré sin reproches. Lo que importa es que haya verdad. Siempre. De tu parte y de la mía.
Esto que siento por ti no va a desaparecer por el paso del tiempo o por la espera. Está. Y está bien así.
Sólo espero que, al final, cada uno de nosotros pueda caminar libre, sin cadenas, sin cargas. Que todo lo que surja entre nosotros, si tiene que surgir, sea desde el deseo de compartir, nunca desde la obligación de cumplir.
Porque, aunque hoy no tenga fuerzas para exigir ni esperar nada…
Sí tengo sentimientos.
Y son reales.”
Y yo, al despertar con estas palabras, solo pude sentirme profundamente afortunado. Qué suerte la mía de que seas tú quien está aquí, ahora, caminando a mi lado.
Continuará…
Deja un comentario