479. Y un buen día, lo entiendes.

By

Que las tormentas no siempre avisan…
Que hay veces que llegan sin pedir permiso, arrasan con todo, y te dejan temblando, sin refugio, sin voz. Pero también entiendes que no se quedan para siempre, que no tienen el poder de instalarse si tú decides marcharte.

Porque marcharse no siempre es huir. A veces es elegirte.
Es saber que quedarse en medio del huracán por miedo a soltar lo que ya no te sostiene, solo prolonga el dolor.
Yo lo supe tarde, después de muchas noches en silencio, reprimiendo lo que sentía, disfrazando mi tristeza de regalos, de atenciones mal interpretadas. Me equivoqué al pensar que amar era cargar con todo solo, proteger al otro incluso de mí.
La alexitimia me convirtió en un náufrago emocional, con tanto dentro y tan poco capaz de expresarlo.

Pero un día… algo cambia.
Un abrazo que no exige.
Una mirada que no juzga.
Una voz que no pide explicaciones, solo te escucha.
Y entiendes que no tienes que quedarte bajo la lluvia si hay alguien esperándote al otro lado con los brazos abiertos.

Hoy lo sé: las tormentas no desaparecen por arte de magia, pero dejan de doler cuando tú decides no pertenecer más a ellas.
Y yo ya no pertenezco a ese pasado.
Hoy elijo caminar, aunque a veces aún me tiemblen las piernas.
Hoy elijo la calma de quien me acompaña sin exigencias.
Hoy, por fin, me estoy eligiendo a mí.

Y aunque las cicatrices me recuerden todo lo vivido, también me recuerdan que he sobrevivido.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario